Capítulo 1 introducción
No sé si
alguna vez alguien leerá esto, pero lo escribo como testamento de que alguna
vez existí, como están las cosas, no sé si alguna vez alguien me recordara.
Solía, pasar mucho tiempo frente al espejo o publicando mi imagen en redes sociales, eso ya no es una opción porque… bueno… siendo francos, me acompleja un poco mi aspecto actual, ya no tanto como al principio, pero, aun así.
Antes era un
chico verdaderamente galán, por así decirlo, pero de eso ya no queda mucho…
Ya no soy la misma persona que solía ser en ese entonces…
Ah… sexo, en ese entonces era bueno en el sexo, un poco torpe en técnica, si soy honesto, pero la energía que tenía lo compensaba, al menos mi novia nunca se quejó y siempre logre hacerla llegar a un orgasmo o… eso creo, ahora no se puede saber con las mujeres.
Recuerdo muy bien que después de una sesión bastante divertida ella y yo nos recostamos y hablamos.
Jessica: eso
fue excelente Al… eres un gran novio y tu enorme pene está por encima del
promedio y estoy segura que me arruinaste el resto de los hombres para siempre,
nunca encontrare a nadie que me satisfaga tanto como tú lo haces.
Jessica: de acuerdo, te creo, pero ya sabes lo que siempre decía mi mama….
Alan y Jessica: la honestidad es la clave de una buena relación.
En ese entonces me parecía que mentir era de lo más normal para librarse de un problema, jamás se me ocurrió pensar, ni por un segundo que eso me traería algún problema, o que pasaría los siguientes meses mintiéndole a prácticamente todo el mundo.
Al día siguiente en mi escuela:
Summer: no lo
molestes Danny, ya de por si el chico esta echo trisas.
Danny: ya en
serio amigo, deberás que lo arruinaste.
Danny: ¡se llama ser masculino!, el punto es que ni idea de lo que les gusta a las chicas.
Summer: ¿¡qué tal si hoy al salir de clases vamos todos al centro comercial y le buscamos algo verdaderamente especial a Jessica!?
Alan: eso… eso podría funcionar… si, hagamos eso.
Sr. Hamilton: chicos la campana acaba de sonar… regresen a su salón de clases.
Summer: ya vamos Sr. Director.
Alan: si Sr. Hamilton.
Él es el Sr. Hamilton (el papa de Summer) y nuestro no tan querido director, no me malentiendan, no es un mal tipo, pero… me detesta y a Danny, cuando Summer salió del closet el… no se lo tomo muy bien, al menos al principio, finalmente lo acepto, pero le costó trabajo. Al final el preferiría que Summer pasara más tiempo con otras chicas y abecés sospecho que a Summer también le agradaría y no solo en citas sino más bien como amigas, pero nunca se ha sabido manejar bien con las cosas de chicas y no se lleva bien con ellas si no es en una relación, en fin, el Sr. Hamilton cree que Danny y yo somos en gran parte la razón por la que Summer no tiene más amigas y nunca se ha molestado en ocultar su desagrado, pero veremos al Sr. Hamilton más tarde…
En fin, ese
día Danny, Summer y yo fuimos al centro comercial, esperábamos encontrar algo
que le gustara a Jessica.
El problema, realmente no encontré nada que le pudiera gustar, todo lo que vi ya lo tenía y después de esa conversación que tuvimos realmente necesitaba darle algo fantástico.
Danny: hombre esto no pinta nada bien para ti, según tú, nada de lo que hemos visto es suficiente para Jessica.
Alan: ¡no puedo perder a Jessica, es demasiado buena, jamás encontrare a otra como ella! ¡jamás volveré a coger!
Summer: ya cálmate amigo, ya verás que encontraremos algo, no puede ser tan difícil… ¿¡verdad!?
Fue entonces que lo vi el lugar que cambiaría para siempre el resto de mi vida, como eh deseado nunca haberlo visto y en la mayoría de las circunstancias, jamás lo habría hecho, pero algo salió mal ese día, algo que definiría mi destino para siempre. Hubo una sobre carga de electricidad en la ciudad, las luces del centro comercial entonces empezaron a subir y bajar de claro a obscuro intermitentemente y cuando la luz se estabilizo casi por completo, fue entonces que la vi, una tienda que podría haber jurado hace un segundo, no estaba allí.
Era una tienda de magia según decía el letrero de afuera, una tienda que a primera vista era como cualquier otra tienda, salvo, que nunca antes la había visto, mis amigos y yo debemos haber pasado un millón de veces por estos pasillos del centro comercial en los últimos años y ninguno recordaba haberla visto allí antes.
Danny: debe ser nuevo, nunca había visto esa tienda, se ve un poco extraña, ¿¡pero no ubico por qué!?
Summer: deben haber abierto hace poco, ¿¡que no había un muro de concreto aquí antes…!?
Alan: eso pensé, ¡pero aparentemente no…!
Era cierto, el lugar era extraño, en una forma que no podía explicar, como si algo en mi cabeza me impidiera darme cuenta ¿por qué?, era una sensación como cando intentas acordarte de algo, lo tienes en la punta de la lengua, pero no sale, solo que en este caso era la sensación de querer sorprenderse, extrañarse o asustarse, pero… por algún motivo más allá de mi comprensión no podía, como si algo en mi cabeza me mantuviera callado y tranquilo, pensando como si todo esto fuera perfectamente normal.
Danny: ¡ah… chicos… creo que… probablemente deberíamos irnos!
Summer: ¿¡por qué!?
Danny: llámenlo un mal presentimiento, y de todos modos no es como si a Jessica o a ninguno de nosotros le interesara una tonta tienda de magia.
Alan: supongo que tienes razón…
Había algo dentro de mí, muy muy en fondo, dormido… pero aun así allí, que me decía que corriera y no volviera a poner un pie allí nunca más, ahora que lo pienso probablemente debí haber escuchado esa parte de mí en ese entonces, las cosas pudieron terminar muy diferentes de solo haber corrido.
Pero había otra cosa sobre la tienda, era como si fuera un insecto que se siente atraído a una lámpara que va a electrocutarlo, la atracción era irresistible.
Danny: chicos creo que deberíamos irnos…
Al recorrer los pasillos, mis amigos y yo descubrimos que no solo la tienda era lo peculiar, sino sus productos, estaba seguro de que nunca había vistos productos así en ninguna otra tienda a la que hubiera ido antes, los pasillos rebosaban de cosas como alimento de dragón, fertilizante de mandrágora, sangre enfrascada, amuletos encantados, libros de hechicería, lágrimas de niño embotelladas, fantasmas empaquetados y tenía cierta noción de que nada de esto era normal, pero igual que antes, estando allí, era como si algo me impidiera darme cuenta de que había algo verdaderamente extraño en este lugar.
Mire hacia arriba y vi el cielo estrellado sobre mí, ¿¡pero…!?, se suponía que estábamos dentro de un edificio y afuera debería ser de día, no de noche.
Danny: este lugar…. ¡me da muy mala espina! ¿¡por qué carajos entramos!?
Summer: no lo… se. Ya no me acuerdo.
Alan: ¿¡creo que…!’ veníamos a comprar el regalo de Jessica.
Summer: y… ¿¡crees que le guste algo de aquí...!?
Alan: ¿¡no lo… se!?
Al recorrer los pasillos tuve una sensación de que en cualquier momento algo podría simplemente sujetarnos y devorarnos, entre otras muchas cosas… los demás clientes, vi por ejemplo una mujer pálida, extremadamente pálida con un delantal de la tienda… parecía ser una empleada repartiendo lo que parecían pequeños frascos de sangre…. Como si fueran muestras.
Ahora que recuerdo todo esto, me parece obvio que ese lugar no era normal y mucho menos seguro, no cuando vi que en uno de los pasillos tenían corazones humanos a $2.99, aparentemente estaban en rebaja.
Seguimos recorriendo el lugar y llegamos al área de electrónica, donde maquinas al puro estilo steampunk colgaban de los muros con funciones que nunca me podría haber imaginado.
Al mismo tiempo recorriendo la tiendo sentía como si los pisos y los muros me observaran y fueran capases de alcanzarme si así lo quisieran, a mi lado en el piso, vi a un hombre joven, creía haberlo visto antes en la plaza aparentemente también había entrado a la tienda, pero el lloraba y suplicaba que lo sacaran de allí, ahora entiendo como debió haberse sentido y por qué, lo que fuera que nublara mi mente en ese momento a él parecía no afectarle o afectarle menos que a mis amigos y a mi. Y el lloraba en cunclillas, como tratando de no ser notado por las otras cosas que allí estaban, dudando de hablarnos siquiera a mis amigos y a mi pues parecía no estar seguro de que nosotros fuéramos humanos.
Así mismo, vi a otro cliente, enorme en verdad, debía medir casi 3 metros y tenía la piel azul claro, otro empleado parecía ser un duende, veía muchos por aquí, de diferentes tamaños y formas, unos vestidos y otros no, no estaba seguro de que fueran siquiera de la misma especie.
Dimos la vuelta a otro pasillo y algo familiar apareció, 2 chicas, de más o menos mi misma edad, y con el uniforme de nuestra escuela, las 2 chicas parecían tener una pequeña noción de que algo no andaba bien aquí, pero al igual que mis amigos y yo, ellas recorrían este lugar como si no pasara nada observando los productos y cuestionándose si debían comprar algo, ahora que lo recuerdo, espero que ellas fueran más sabias que yo y no compraran nada, o que por lo menos hubieran salido con bien de ese lugar.
En el mismo
pasillo, vi también a otra mujer, ella era… enorme, de unos 2 metros de altura,
hermosa en extremo, esbelta, delgada, hermosa, casi inmaterial, casi etérea, de
piel azul y orejas alargada y puntiagudas, como un elfo o un hada, con el más
hermoso cabello blanco, ella me sonrió y sentí, así como mis amigos que casi me
derretía por ella.
Summer: ¿¡viste esa belleza!?, imagino lo que podríamos hacer las 2 juntas.
Alan: ¡ella me miro a mi!
Danny: ¿¡a ti…!?, ella solo tenía ojos para mí,
Cuando danny dijo eso, estaba listo para partirle la cara, a él y a Summer, cuando.
Summer: ¡hey chicos… ¡, ¡cálmense, cálmense…!
Summer entro en razón y nos tranquilizó, aunque por momentos ella estuvo a punto de perder el control ella misma, de no ser por eso, puede que nos hubiéramos matado entre nosotros, solo por una sonrisa de aquella mujer tan hermosa, tan sensual, tan majestuosa, debo ver…. No…. No…. Lo siento, abecés aun me pasa cuando pienso en ella.
Fue entonces que lo vi, el objeto que cambiaría mi vida para siempre, es uno de los estantes, parecía una especie de pipa o lámpara de estilo árabe, había muchos otros iguales, pero algo en este llamo mi atención, era negro, los otros tenían tonos más brillantes, pero este era negro, revise la botella y vi entonces por qué, este tenía una fecha de caducidad…. Así es, caducidad, y según este había caducado hace ya 2000 años, planee devolverlo al estante y avisarle a algún empleado, pero por pura y simple torpeza selle mi destino y se me callo…
Danny: ¡mierda…! ¿¡qué hiciste.!?
Summer: ¡hay Alan!, ahora vas a tener que pagarlo.
Un empleado se me acerco, parecía ser un duende vestido con harapos y todo,
Duende: vi lo que paso chico… sígueme.
Dijo con una voz sinuosa y un poco tétrica.
Me llevo al frente de la tienda, aunque tardamos como 3 horas en llegar del pasillo en el que estábamos hacia el frente de la tienda, yo no recordaba haber caminado tanto y no creía poder haber encontrado el camino de regreso al frente sin ayuda, de cierto modo lo que paso fue una bendición, pues pudimos terminar mucho peor, pudimos quedarnos por mucho más tiempo allí, cuantas veces estuvimos a punto de morir en esa tienda, cuantas veces pudimos tener destinos peores a la muerta, aun me lo pregunto, la verdad es que jamás lo sabré y dudo que alguien por lo menos otro humano lo sepa, dudo que la mayoría de los que entran allí puedan contar sus historias como yo lo hago ahora.
Al frente de la tienda, vi la caja… la única caja en todo el lugar, por lo menos que se viera, y atrás de ella el piso se terminaba, literalmente se terminaba conduciendo a un vacío de oscuridad infinita, así como en el techo se veían el cielo y las estrellas.
El… duende nos dijo que me cobrarían por lo que había roto y nos dejó con el cajero quien parecía ser un... anciano sabio o un hechicero que contemplaba un orbe de luz.
Cajero: así que… ¿¡rompiste una lámpara…!?
Alan: ¡si señor…!
Dije apenado, pero mis amigos trataron de defenderme.
Danny: ¡por favor esa cosa ya estaba caducada, no pueden cobrarnos por algo que ya caduco!
Summer: ¡es verdad, no pueden cóbrale por eso!
Cajero: por mucho que les sorprenda, hay clientes que prefieren nuestros productos bien fermentados, a esa lámpara le faltaban otros 1000 años para estar lista, ahora otro cliente tendrá que esperar.
Alan: ¡lo siento, la pagare…! ¿¡Cuánto cuesta!?
Cajero: el precio puede variar, para algunos puede ser su alma inmortal, para otros una eternidad de servidumbre, para otros su cuerpo o su mente, para ti chico… son $16.50.
Ahora me
sorprende más la respuesta que me dio, pude salir aun peor parado de allí, pero
Salí con $16.50 menos en mi bolsillo y ahora me alegro por eso.
Sin embargo, tendría que pagar un precio más alto por romper la lámpara de lo que creía, pues lo que había en el interior cambiaría el resto de mi vida.















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