jueves, 11 de enero de 2024

La tienda de magia el Segundo encuentro.

 

Capítulo 4: hola señorita.

La mañana siguiente no esperaba lo que me paso, ya era tarde, pasar todo el día viendo películas el día anterior me había dejado sorpresivamente agotado y como resultado me había quedado dormido, al final lo que me despertó fue el sonido del teléfono y la maquina contestadora con la voz de diego.

Diego: sr. Sam, ya es muy tarde, el sr, Mayer está furioso con usted, dice que se puede quedar con la fuente de la juventud y que no se moleste en volver, sr. Sam, no sé por qué no vino a trabajar ayer y hoy, pero espero se encuentre bien, por favor si alguien escucha esto, contáctenme lo antes posible.

Me desperté aun confundido por lo que escuchaba y ahora recordaba, no fui a trabajar el día anterior, por supuesto que me despedirían después de llegar tarde un día y ausentarme 2.

Sam: ¡maldición, perdí mi trabajo!

Entonces me di cuenta, mi voz, ya el día anterior sonaba muy aguda, pero hoy, era como la voz de una chiquilla.

Sam: hola… hola… probando, probando, probando… ¿¡que carajos!? ¿¡por qué sueno como si a una ardilla le patearan las pelotas!?

Fue en ese momento que descubrí que mi cuerpo había cambiado aún más que la vez anterior, de una manera que no podría llegar a imaginar.

Sam: ¡aaahhhhhhhhhh!

 


Como el día anterior de nuevo empecé a gritar, esta vez por la muerte de mi amiguito, ya que al revisar mi ropa interior descubrí con horror que ahora era oficialmente una mujer o una chica en este caso, mi pene había desaparecido y lo único que quedaba en mi entrepierna era una vagina completamente desarrollada,

Las chicas al escucharme llegaron de nuevo a la habitación, pero sin sorprenderse mucho por lo que me paso.

Kimmy: te dije que pasaría esto.

Ana: si, ahora lo veo.

Sam: ¿¡que rayos les pasa!?, ¿no ven lo que me paso.?

Ana: lo se papi y fue sorprendente la primera vez, pero después de 3 días, como que se volvió predecible.

Sam: pero… mira esto…

Ana: no puede ser… papa… eres una…

Kimmy: es verdad sr… sra… m. es usted…

Sam: ¡eso es lo que trataba de decirles!

Ahora mi hija y su mejor amiga se daban cuenta de lo que me había pasado y que en efecto ahora yo parecía ser una chica.

Kimmy: Ana, debemos hablar en privado.

Luego de sus palabras las chicas se fueron de la habitación y me dejaron solo.

Ana: ¡esto no puede ser! ¿¡de verdad paso!?

Kimmy: tu papa debe estar furioso.

Ana: ¡nunca me va a perdonar por esto!

Kimmy: si, lo sé, debe haber algo que hacer, no podemos dejar a tu papa así para siempre, ahora si necesitamos un cerebrito.

Ana: pero yo no quiero hacer nada con uno de esos tipos.

Kimmy: yo tampoco, pero ellos nos detestan, nunca harán nada por ninguna de nosotras sin darles algo a cambio.

Ana: si, no es como si pudiéramos traer otra chica que…

Kimmy: otra chica…

Ana: espero que no estés pensando lo mismo que yo, papa nunca lo aceptara.

Kimmy: si, pero ahora es, técnicamente una chica.

Ana: tal vez, pero si nosotras no queremos hacer eso, mucho menos él.

Kimmy: él no tendría que llegar a tanto, los nerds nos detestan, pero a él ni lo conocen, será más fácil que quieran hacer algo por el que por nosotras.

Ana: tal vez, él puede que con arreglarse un poco y algo de coqueteo consiga que lo ayuden, pero… ¿¡lo aceptara!?

Kimmy: más nos vale, no le conviene a nadie tener que explicar esto a nuestros padres, además no hace daño preguntar, tampoco es como si lo fuéramos a obligar.

Ana: bien pero donde lo hacemos, no es que papa pueda simplemente ir a la escuela y ya.

Kimmy: ya me adelanté, la fiesta… ¿recuerdas?

Ana: es verdad, la fiesta de los de 3ro, irán muchos chicos y chicas de otras escuelas, a nadie le extrañara otra chica más allí.

Kimmy: si, es perfecto.

Ana: espera, no sé si quiero ver a mi papa coqueteándole a un montón de nerds.

Kimmy: y prefieres que se quede así para siempre o enfrentarte a la ira de tu mama cuando se entere de que ahora tiene 2 hijas.

Ana: supongo que no hace daño preguntarle a papa si quiere intentar.

kimmy: si, pero… no te ofendas, pero tu papa no tiene… el encanto necesario.

Ana: es verdad, parece una marimacha, no tiene estilo y sigue hablando como un anciano.

kimmy: y es totalmente plana.

Ana: eso también, además parece una chica de primer año, las novatas no son muy sexy para los chicos.

Kimmy: pero oye, si alguien puede enseñarle a conquistar chicos esas somos nosotras.

Ana: es verdad, somos irresistibles, unas pocas lecciones y tendrá a los chicos a su servicio, además son nerds, no es como si muchas chicas fueran a demostrar algún interés en ellos.

Kimmy: pues está arreglado, vamos a proponérselo a tu papa.

Mientras las chicas salieron, yo me quede en la habitación y me dirigí al baño a lidiar con mi nueva anatomía, al verme allí sentado en el inodoro para orinar me di cuenta de lo mucho que mi cuerpo había cambiado.

Al verme sentí ganas de llora, casi se me sale una lagrima, yo me consideraba un hombre varonil y relativamente bien dotado, pero ahora allí sentado como una chiquilla. Era vergonzoso.

 


Sam: solo espero que las chicas puedan revertir esto, no quiero tener que orinar sentado por el resto de mi vida y ah… mi trabajo, ahora estoy desempleado y no creo que pueda encontrar otro trabajo fácilmente, no con este aspecto, no aparte de freír hamburguesas o como sea que los adolescentes se ganen la vida hoy en día.

Diablos eso me pego donde más me dolía, a pesar de tener 47 años se viera por donde se viera yo me veía totalmente como una adolecente de aproximadamente la misma edad de mi hija, como le explicaría esto a Sofía, acaso se burlaría de mí, ese estúpido de Roger seguro que lo haría, ese presumido que conservaba su pene mientras que yo estaba castrado como un…. Tranquilízate Sam, recuerda Roger es tu amigo ahora, Roger es tu amigo.

En fin, Salí del baño avergonzado por haber tenido que orinar como señorita,

decidí arreglarme un poco, solo para encontrar que la mayoría de mi ropa se veía gigantesca, esto se pone cada vez peor, al probarme mis calzoncillos y mi camisa de trabajo eran demasiado grandes para mí, me veía como si una chica se pusiera la ropa de su papa.

Sam: ni modo, es lo único que puedo usar.

pero yo no sabía que tan mal se pondría. Sobre todo, cuando kimmy y Ana entraron a la habitación.

Ana: papi te tenemos una solución.

Al escuchar a las chicas me emocione, si podían volverme rápido a la normalidad, tal vez aún podría recuperar mi empleo.

Sam: ¿¡encontraron la manera de regresarme a la normalidad!?

Ana: mejor… o casi mejor, encontramos a alguien que puede volverte a la normalidad.

Sam: ¡pues es grandioso, vamos con él!

Kimmy: ese es el problema, el o ellos nos odian.

Sam: bueno es una emergencia, seguro que podremos convencerlo.

Ana: ese es otro problema, hay una manera de convencer a estos sujetos de que nos ayuden.

Presentía que lo siguiente que saliera de la boca de mi hija no me haría nada feliz.

Sam: ¿y cuál es esa forma?

kimmy: ese es el tercer problema, hay que seducirlos.

Sam: no, de ningún modo van a intentar seducir a estos tipos.

Ana: esa es la buena noticia, no seremos nosotras papi, serás tu quien lo haga.

Ana puso cara de que se estaba preparando para escucharme gritar, y yo me estaba preparando para hacerlo, le diría que estaba loca, que era ridículo, que como se le ocurría que yo seduciría a quien ellas pretendían, pero en su lugar dije.

Sam: está bien.

Kimmy: ¿¡está bien con esto sr. M!?

Sam: no, pero lo hare.

Por supuesto que no estaba nada bien con esto, pero era como si no pudiera oponerme a esta idea por más que lo intentara.

Ana: y… tendrías que arreglarte un poco, ya sabes para verte más como… una chica.

Sam: ok… lo hare.

No se por qué dije eso, ya era suficiente el verme de este modo, pero de algún modo acepte, aunque no sabía por qué lo había echo.

Ana: podría requerir que uses maquillaje, tal vez hasta un vestido.

Sam: de acuerdo, lo que tú digas cariño…

Quería gritar y explotar contra ellas en ese momento, pero por alguna extraña razón que no comprendía no hice nada de eso.

Kimmy: tu papa es raro.

Ana: ¡kimmy…!

Kimmy: ¿¡que…!? es raro, pensé que enloquecería, pero parece que está bien con esta idea y no es que me queje, nos ahorra muchos problemas, pero es raro.

Sam: si lo es, pero estoy bien con esto.

Ana: ¡ah….!, seguro papi…

Sam: si…

Ana: ¿¡y usaras un vestido!?

Sam: lo que digas cariño.

Ana: ¿¡y tacones altos!?

Sam: lo que digas cariño.

Ana: ¿¡y maquillaje!?

Sam: lo que digas cariño.

Ana: ¿¡y coquetearas con chicos!?

Sam: lo… lo…. Lo… lo que digas cariño.

No me sentía bien, no importaba lo que las chicas propusieran por loco que sonara, yo accedía a todo.

Entonces las chicas se dieron la vuelta un segundo y hablaron en secreto entre ellas.

Ana: esto me está asustando, ¿porque actúa de ese modo?

Kimmy: yo que sé, tal vez tu papa es rarito.

Ana: pero en verdad quiere regresar a la normalidad, o eso creo.

Kimmy: por supuesto, no está loco, ¿¡o si!?

Ana: ¿¡que hacemos!?

Kimmy: yo que sé, es tu papa, de momento sigamos con el plan.

Ana: es… está bien.

Ana: muy bien papi, de momento empezaremos por intentar enseñarte a ser una chica.

Sam: de… de acuerdo.

Kimmy: entonces consigamos algo que ponerse primero, así que póngase algo de ropa.

En realidad, eso si tenía algo de sentido, no podía estar semidesnudo todo el día

Sam: terminare de vestirme.

Kimmy: ah… ¿¡con eso!?

Sam: es grande, pero es lo único que tengo.

Kimmy: es ropa de hombre, de hombre viejo y gordo.

Sam: ¿¡oye…!?

Kimmy: no se ofenda sr. m, pero no va con su nuevo… estilo.

Ana: es verdad papi, es mejor que uses cosas más brillantes, coloridas, con estilo.

Sam: es… está bien….

Ana: pues solo hay algo que hacer, vamos al centro comercial, te compraremos algo de ropa.

Sam: como digas cariño.

Kimmy: pero mientras tanto hay que ponerle algo de ropa para disimular.

Las chicas me llevaron al cuarto de Ana y me prestaron unos viejos jeans de Ana y una blusa rosada que había pertenecido a Ana hace tan solo un año.

Sam: ¡esto es ridículo!, ¿¡por qué tengo que usar esto!?

Fue entonces que, al vernos juntos, kimmy lo noto.

Kimmy: sr. M se encogió.

Sam: ¿¡quee…!?

Era verdad, allí parado junto a Ana… ella… era…. Más alta que yo. Me llevaba fácil 5 cm.

Al darse cuenta, las 2 chicas echaron a reír a costa mía.

Ana y kimmy: ja, ja, ja, ja……..

Sam: ¡esto no es graciosos….!

Ana: pe….ja, ja… pero tienes que admitir papi, es un poco gracioso.

Sam: si lo admito es un poco gracioso.

No me lo parecía en verdad, pero aun así concorde con Ana., aun así, eso no contribuía a que me sintiera mejor por usar ropa que había pertenecido a mi hija hace un año, afortunadamente vi una vieja sudadera que Ana casi nunca usaba y pensé que por lo menos si la usaba cubriría la blusa rosada.

Kimmy: sr. m, eso echa a perder el estilo.

Sam: no me importa, no pienso quitarme la sudadera.

Ana: hay papi, eres un aguafiestas.

Sam: si, si lo soy.

Al menos ahora había dicho algo que si quería decir.

Ana: bueno, ahora al centro comercial.

Salimos del apartamento y me dirigí al auto, pero kimmy se dirigió al haciendo del conductor.

Kimmy: yo conduzco.

Sam: ¡de ningún modo, es mucho auto para una chica de tu tamaño!

Kimmy: ¡ah… pues eso también va para usted se…ño…ri…ta… M!

Ana: pf… 

Escuche como mi hija quería reírse a mi costa, pero se contuvo.

Ana: bueno ya, ninguna conducirá, tomemos un taxi.

Ana: está bien.

Asentí y me dirigí a pedir un taxi, sin siquiera dudarlo, yo quería conducir mi auto, pero pro alguna razón me estaba dirigiendo a la calle a parar un taxi como dijo Ana.

Al llegar al centro comercial, Ana y kimmy discutían sobre la ropa que elegirían para mí, ellas solo hablaban de atuendos de chicas y eso me dio miedo, no quería pensar en las cosas que me obligarían a ponerme.

Fue entonces que vi a la bella mujer con la que coquetee hace un par de días, estaba tan sexy como antes y parecía que estaba paseando con sus hijos.

Cubrí mi rostro, no quería que esa belleza me viera de esta forma tan vergonzosa, además intente mezclarme un poco con las 2 chicas, esperaba que así no me reconociera, claro que de ningún modo ella creería que yo era el apuesto hombre que había conocido antes, no con esta apariencia.



Al entrar al centro comercial las chicas comenzaron a arrastrarme de tienda en tienda, ellas estaba emocionadas por mostrarme todo lo que allí había.

Kimmy: mire sr. m una tienda de pircings debería usar un en el ombligo y de paso perforar se los lóbulos.

Sam: ¿¡que… ni loco!?

Ana: ya kimmy: no lo molestes…

Sam: exacto, no me molestes kimmy.

Ana: sabes que puede usar aretes de presión.

Sam: si…. usare aretes de presión

Al escucharme las 2 chicas quedaron atónicas, ellas no sabían porque yo había accedido a eso y francamente yo tampoco.

kimmy: de verdad estoy empezando a pensar que a tu papa si le gusta esto.

Ana: si… yo también, pero de momento no hay que pensar mucho en eso, solo sigamos.

Entonces me arrastraron a otra tienda de ropa y para mi infortunio la atractiva mujer de antes también estaba allí y me quera morir de la vergüenza de verme así frente a ella, sobre todo al ver la ropa que Ana y kimmy ya estaba eligiendo para mi.

Sam: ¡no pienso entra allí y definitivamente no pienso usar eso!

Ana: por favor solo pruébatelo.

Sam: de acuerdo.

De nuevo ante la más mínima insistencia de las chicas yo está dirigiéndome a los probadores para ponerme esa ridícula ropa.

De pronto me encontré en ese probador y lo peor, estaba por ponerme un conjunto de una falda y una blusa.

 

Sam: me veo ridículo con esta falda….

Ana: por favor te ves hermosa.

Sam: si… me veo hermosa.

De nuevo no sabía por que dije eso, solo… concordaba con lo que las chicas dijera, era humillante, era una falda corta que dejaba ver mis piernas pequeñas delgadas y esbeltas.

Kimmy: tiene unas pieras hermosas sr… sr. m

Ana: hay esto es raro….

Kimmy: si… pero al menos es divertido, es como vestir una muñeca.

Sam: no soy una muñeca…

Las 2 chicas se miraron como apenadas por algo o como si no mes estuvieran diciendo algo, pero por alguna razón no las cuestione.

Entonces trajeron el siguiente conjunto, unos tacones altos y un vestido rosado, demasiado femenino, mucho más que el anterior.

 

Es cosa ni siquiera tenía tirantes y me horrorice al pensar que lo único que mantenía esa cosa en su lugar era las pequeñas bubis que ahora tenía.

Sam: ¡qué vergüenza!

Ana: sé que no te gusta papi, pero tienes que aguantar, es la única manera para que en algún momento vuelvas a la normalidad.

Sam: lo se…. Pero es que es demasiado.

Ana: calma papi, todo estará bien.

Sam: si… lo que digas.

Ana: ahora vamos por la lencería.

Sam: ¿¡que…!?

De pronto me encontré vistiendo unas pantimedias y el más diminuto juego de pantis y un sostén semitransparente.

Me horrorice al pensar lo delgada de esa tela y más de pensar en lo bien que se ajustaba ahora a mi pequeño cuerpo, se viera por donde se viera yo parecía la fantasía erótica de algún adolecente.

Kimmy: listo, quiero ver que alguno de esos nerds se le resista con ese atuendo.

Ana: estarán bajo su encanto en un segundo, de eso no cabe duda.

Sam: ah… esto no me agrada.

Al salir del centro comercial, las chicas y yo veníamos cargando docenas de bolsas y no quería ni pensar en cómo iba a pagar por todo esto, especialmente ahora que ya no tenía trabajo.

Fue entonces que algo llamo mi atención, una extraña tienda que vi en el reborde de mi ojo… pero después de un segundo… solo había un muro.

 


Pensé, seguro que solo fue mi imaginación, no hay nada allí, o eso pensé en ese momento, sin saber lo cerca que estuve de encontrar la tienda que tanto buscaba, o lo que significaba el que por un segundo hubiera podido verla.

Regresamos a casa donde las chicas me atraparon y me obligaron a ver a un grupo de música de chicos por televisión y antes de que me diera cuenta me contaban todo sobre esos chicos, yo solo quería cambiarle al canal deportivo, pero las chicas insistieron y de nuevo por alguna razón no pude negarme y seguimos viendo eso asta adormirnos en el sofá. 

 


Agente 6: aquí reportando, el sujeto 2 parece estar muy afectado, en serio, creo que es momento de comenzar a plantearse el contactar a los sujetos, cambio y fuera.

Fin del capítulo.

viernes, 29 de diciembre de 2023

La tienda de magia el primer encuentro.

 

Capítulo 8: compras

Esa noche volvía tener el mismo sueño, pero como siempre cada vez era un poco diferente, de nuevo me encontré en la obscuridad infinita, caminando sin rumbo en el vacío, pero como estaban las cosas sin que ningunos de mis sentidos funcionara bien, no sabia bien a ciencia cierta si realmente caminaba o estaba quieto en mi lugar, por lo menos no hasta que la vi, a mí... contraparte… Lana, como ella se hacía llamar.

Normalmente cuando la veía era ella sola en el vacío, pero no esta vez.

Alan: ¿que… te… gar…?

Esta vez pude hablar un poco más incluso que la vez anterior, eso me alegro, pero como dije antes, aunque entonces no lo sabía, eso era una mala señal.

Lana: hola hermanita, ¿¡y ese traje de camarera!?, bueno… cada quien sus fetiches.

Pero había otra cosa diferente, ella estaba acompañada… y no solo eso, ella tenía incluso un mueble.

Ella se encontraba sentada en una especie de diván.

Lana: ¿¡esto… ¡?debes tener curiosidad, estaba harta de sentarme y dormir en el piso, sobre todo porque no hay piso y me di cuenta de que podía cambiar este lugar, solo un poco a la vez, ¿¡no es fantástico!?

Además, detrás de ella estaba su nuevo acompañante, un hombre en sus 30s, fornido y apuesto, en un traje sexy que dejaba poco a la imaginación, como si fuera el sirviente de lana.

Lana: ¿¡el!?, oh, es el juguete que quería, el que te mencioné en nuestra última charla, no te preocupes por él, el… no habla mucho, no todavía, igual que contigo antes, lo hice luego de darme cuenta de lo que podía hacer, me dije a mi misma, si puedo traer un diván, porque no a un juguete. uno…. Anatómicamente correcto si me entiendes, como un muñeco Ben, ¡con todas sus partes móviles!, de echo… Ben… es un buen nombre para él.

Alan: por… esto?

Lana: cariño, ya te dije, es lo que ese tipo quería que hiciera, el parecía creer que todo esto fue tu idea, pero… quien sabe lo que ese tipo estaría pensando, no parecía estar muy bien de la cabeza… oh… no, ya te vas, bien, como sea… ya tengo como pasar el día, te veo esta noche… ta, taaa…

Desperté de nuevo en ese horrible motel, en este horrible cuerpo.

Alan: maldición, sigo siendo una mujer vieja….

Cada mañana esperaba despertar de nuevo en mi antiguo cuerpo, pero para este punto ya me estaba acostumbrando a que eso no iba a pasar.

Este cuerpo aun así me causaba repulsión, por muchos motivos, era mujer si y tenía enormes tetas, pero lo que lo hacía malo era por sobre todo lo mucho que se asemejaba a mi mama o incluso a mi abuela, aunque mi edad parecía estar entre ambas, puede que en este momento mi mama no recordara que alguna vez había tenido un hijo, pero era sorprendente que aun tenia remembranza con ella.

Pero despertarse en un cuerpo que es casi idéntico a tu mama no es agradable, me hacía sentir sucio por tener que mirarme, como si mirara desnuda a mi mama cada vez que me cambiaba de ropa.

Por suerte era fin de semana y hoy no tendría que trabajar, es más… según Summer ella y Danny vendrían a verme más tarde y realmente tenía ganas de verlos y como no, ellos eran prácticamente las únicas personas con las que podía convivir y realmente ser yo mismo, sin tener que fingir ser una señora.

Estar con ellos era el único momento en el que no me sentía atrapado en este cuerpo, era casi como volver a ser la persona que en realidad era, pero era un sueño fugas que se esfumaba rápidamente mientras me tenía que poner el mismo ridículo trae del día anterior.

Fue en ese momento que Summer y Danny tocaron la puerta.

Toc… toc… toc…

Danny: viejo… somos nosotros.

Abrí rápidamente la puerta…

Alan: por favor… no me digas viejo, no ahora.

Danny: lo siento vie… amigo…

Alan: solo pasen.

Summer: bien… hay que revisar cual es el plan.

Alan: ¿¡plan!?

Summer: pues obvio, no te pensaras que dejaremos que te quedes así toda la vida.

Alan: por lo menos hay buenas noticias.

Summer: bueno… alana y yo estuvimos hablando y…

Alan: adivino… esto no me va a gustar.

Danny: de echo… a ninguno de nosotros le gusta, pero…

Alan: escúpelo.

Summer: lo que Danny intenta decir es que estuvimos charlando y recordando un poco más donde estaba esa dichosa tienda, creemos que en el centro comercial.

Danny: eso mismo, pero… no recordamos en que parte, así que… habrá que buscar por todos lados, por todos los lugares en los que estuvimos ese día, un montón de tiendas especializadas en artículos para dama de en los que estuvimos buscando el regalo de Jessica ese día.

Alan: ya entiendo por qué dijiste que no me gustaría, aun me causa escalofríos intentar recordar es tienda... eso sin mencionar la vergüenza de visitar el centro comercial con este aspecto.

Summer: si… eso no es todo…

Alan: ¿¡ahora que…!?

Summer: bueno… creemos que necesitas más… cosas que ponerte.

Danny: es solo ella que como nunca ha tenido una amiga quiere usarte como su muñeca.

Summer: ya te dije que eso no es de lo que se tata esto.

Alan: ¿¡en serio…!? ¡tú eres la chica menos femenina que conozco y quieres hacer esto!

Summer: ¡en primer lugar, tu eres la chica menos femenina que conoces!

Danny: en ese si te gano.

Summer: pero lo digo en serio, te guste o no, incluso yo a veces necesito ropa más… femenina, es parte de ser mujer, ya sea que te guste o no y por lo que sabemos podrías ser una por mucho tiempo y necesitas comenzar a adaptarte.

Alan: no… ¡eso está fuera de discusión, no pienso adaptarme a esto!

Summer: ash es lo del trabajo otra vez, no puedes resistirte a cada paso del camino.

Alan: puedo si el camino me lleva al matadero.

 

Danny: amigo…seamos realistas, necesitas hacer ciertas concesiones, hasta yo se eso.

Summer: en serio Alan, podrías tener que adaptarte a estar así, por lo menos una temporada, solo lo decimos por tu bien.

Yo sabía que ellos decían la verdad, no por nada eran mis mejores amigos, solo buscaban lo mejor para mí y era difícil rehusar su ayuda cuando estaban pensando en ayudarme en una situación en la que ni mis padres me recordaban siquiera.

Alan: bien… me comprare la estúpida ropa de mujer.

Así termine llegando al centro comercial y al estar allí enfrente….

Alan: mis manos temblaban, como con un trauma reprimido, me aterrorizaba estar adentro, o acercarme siquiera y vi el rostro de Danny como e puso pálido y Summer, como sus dientes castañeaban, los tres recordábamos el temor de lo que nos hubiera pasado antes allí dentro, como un temor primitivo muy en nuestro interior, como un ratón que se encuentra con una serpiente.

Alan: chicos… hay que entrar…

Fue entonces que vi a 3 chicas, dos chicas de segundo de nuestra misma escuela, ellas estaban entrando al centro comercial, normalmente las habría ignorado, pero me llamaron la atención por alguna razón, junto con su 3ra amiga más joven a la cual desconocía por completo, pero que aparentaba ser una chica de primer año, probablemente la hermana menor de una de ellas, ellas parecían discutir sobre algo, pero aparte de eso eran solo 3 chicas divirtiéndose en el centro comercial, como extrañaba ser solo un adolecente y hacer lo mismo, sin esta sensación de temor.

Alan: chicos, hay que entrar y divertirnos.

Al decir eso una sonrisa se dibujó en el rostro de Summer, como si hubiera aliviado su tención.

Summer: de acuerdo.

Danny: ok… ¿¡cómo que ya te emociono la idea de usar vestido no!?

Alan: no seas tarado.

Entramos al centro comercial y note como todo era diferente, el mundo me veía diferente, al pasar por ciertas tiendas en las que antes nos echaban pensando que tal vez no traíamos dinero ahora me recibían amablemente, era un poco interesante que ahora me trataran con un poco más de respeto, incluso si me llamaban señora.

Por el lado incomodo estaban los… hombres, me pregunto si soy yo que no estoy acostumbrado, pero todos los hombres… de cierta edad se me quedaban mirando, me cedían el lugar en las filas antes de entrar a los ascensores y yo tenía la sensación de que me estaban mirando el culo y no de manera muy discreta, eran como ese sujeto de hace unos días, coqueteaban sin contenerse para nada con frases que me parecían ridículas.

Sr: te dolió mucho….

Alan: ¿qué?

Sr: cuando te caíste del cielo preciosa.

Y cada uno era peor que el anterior, con frases del siglo pasado, ahora que lo pienso debería estar agradecido de que ninguno de ellos intento golpearme con un garrote y arrastrarme a su cueva.

Por si eso no fuera suficiente estaba el hecho de mis nuevas proporciones, aun no me acostumbraba al rebote de mis senos o al balanceo de mis caderas con cada paso que daba, pero lo que ahora me incomodaba era mi nueva estatura, yo era considerablemente más bajo que cuando era un hombre incluso como adolecente que era, era aun así más alto de lo que soy ahora, incluso parecía que tenía la misma estatura de Summer, la cual era incluso más bajita que Jessica.

Maldición yo era más bajo que mi novia, eso era vergonzoso.

En fin, seguimos recorriendo el centro comercial, pero ni pista de donde estaba la susodicha tienda de magia, y así frustrado me recargue en una pared de concreto pensando.

Alan: nunca vamos a encontrarla, me voy a quedar así de por vida y mientras ustedes van a la universidad, se casan y tienen hijos yo terminare como una anciana en un acilo evitando ancianos asquerosos.

Danny: tranquilízate… la encontraremos.

Alan: ¿¡donde!?, ¡por lo que sabemos esta podría resultar ser incluso el centro comercial equivocado!

Summer: en algún lado tiene que estar, mientras tanto, busquemos nuestro objetivo secundario y encontremos algo de ropa que te pongas.

Alan: como sea, tendré que resignarme a que este será el aspecto que tendré por el resto de mi vida.

Entramos a la tienda más cercana cuando vimos a las mismas 3 chicas de antes.

Sam: ¡no pienso entra allí y definitivamente no pienso usar eso!

Ana: por favor solo pruébatelo.

Sam: de acuerdo.

Por la forma en que la mayor controlaba a la otra supuse que debían ser hermanas.

Por su corte de cabello supuse que la menor era una marimacha, pero acababa de acceder a usar un traje de lo más femenino, claro que yo no estaba muy lejos de hacer algo parecido.

Decidí ignorar a las 3 chicas y continuar con mis asuntos, y me puse a ver ropa con mis amigos, Danny se veía particularmente incomodo, aunque yo era el que tenía razones para estarlo, sorprendentemente Summer parecía hasta feliz, supongo que ella sigue siendo una chica después de todo.

Ella de inmediato me arrastro por todos lados viendo cantidad de ropa que yo no quería usar, faldas, blusas, vestidos, sostenes, zapatos, collares, maquillaje, de todo y de pronto me arrastro a los vestidores a probármelo y mientras lo hacia también me hablaba a una velocidad inhumana que no creí que fuera posible y menos en la amiga que había conocido toda mi vida, parecía una chica diferente.

Summer: quizá deberías comenzar con este vestido y complementarlo con estos zapatos, pero necesitaras medias para esto, y un sostén sin tirantes, pero tienes el busto grande y me preocupa que no tengas suficiente soporte, ahora tengo este sostén especial que podría resultar, pero puede que no sea suficiente, quizá te quede con este collar, ahora esta blusa podría quedar con estos pantalones y estos tacones, pero puede que te cueste un poco caminar con ellos, también quiero que te pruebes este babby doll, te verás muy sexy con él, aunque puede que sea demasiado sexy para ti, igual quiero que te pruebes esta blusa y falda formal, ya sabes por si los necesitas para trabajar más adelante, ya sabes, vístete para el trabajo que quieres, no el que tienes, quedarían bien con estos tacones y quiero además……..

Ella siguió hablando y hablando y hablando sin parar, era un aspecto de Summer que nunca antes había conocido y no estaba seguro de que me agradara, pero aparte de eso, ella parecía feliz y lo más sorprendente de todo, Danny la veía como hipnotizado, como fascinado.

 

En fin, entramos al probador, donde Summer me dio toda la ropa que quería que me probara y me dijo el orden exacto como según ella debía probarla.

Primero me probé un vestido azul verdoso, del tipo del que usaría una mama.

Alan: oh… no, definitivamente no.

Summer: por favor, te ves linda.

Alan: yo no quiero verme linda.

Danny: pf….. 

Alan: lo ves hasta él sabe que me veo ridículo.

Lo siguiente que probé fue un vestido purpura.

Alan: se me ve enorme el trasero.

Summer: y tienes un enorme trasero.

Alan: ¿¡que…!?

Danny: pff…. Jajajaja….

Summer: descuida es bueno….

Lo siguiente que me probé fue….

Sam: me veo ridículo con esta falda….

Otra vez la chica de al lado, en verdad parecía que yo no era el único que sufría por sus amigos.

Ana: por favor te ves hermosa.

Sam: si… me veo hermosa.

En verdad esa chica sí que se dejaba manipular por su hermana.

Debo decirlo, la chica era muy bonita, siendo que era como 2 años más joven que yo y ovinamente era una marimacha, aun así ella parecía no saber que era bonita, obviamente aria de un chico adolecente muy muy afortunado.

Como sea, seguí con un vestido formal, como de secretaria y… sorprendentemente me gusto como se veía, resaltaba mis tetas que se veía… muy….

 

Alan: hay por dios, ¿¡que me está pasando!?

Fue cuando comencé a notar que este cuerpo se estaba metiendo en mi cabeza.

Summer: te estas divirtiendo, pero es normal, es divertido probarse ropa de vez en cuando, hasta yo me divierto ocasionalmente haciendo esto y debo admitir que siempre quise una amiga con quien compartirlo, jamás pensé que serias tú.

Entonces vía Summer y me di cuenta de que en verdad era un lado de ella que nunca había conocido, estaba tan abierta y venerable, siempre la vi como una más de los chicos y ahora veía que incluso ella era una chica.

Ella siempre fue tan buena amiga conmigo y sentí que se lo debía, así que dejé de quejarme y decidí disfrutar la experiencia.

Incluso me gusto el siguiente conjunto que eligió para mí, por lo menos esta vez eran pantalones, incluso si los combino con una blusa rosa, al menos no me molesto tanto usarlos.

 

Danny: te ves increíblemente hermosa…

Summer, así lo hace ¿no….?

Danny: ah… si, el, ella se ve hermosa.

Obviamente Danny estaba pensando en otras cosas.

Finalmente me probé… un babby doll, hasta ese momento jamás pensé que es situación se presentaría.

Summer: estas fabulosa.

Alan: si… creo que no me veo tan mal…

Summer: y espera a ver el resto…

Estuvimos así el resto del día y nunca pudimos encontrar la tienda, pero Salí de allí con mucha ropa por lo que podría costear el hotel por mucho menos tiempo, pero esperaba me pagaran a tiempo antes de tener que dormir bajo un puente.

Al salir de la tienda encontré… algo inesperado.

 

Brian: Summer

Summer: papa…

Alan: dir… ah… se… ñor.

Brian: estas con Danny y una mujer muy hermosa…

Alan: ah… si, soy…

Summer: ella es… una amiga, una buena amiga, ella…

Danny: trabaja en el restaurante de su tío Tony, allí la conoció y es muy buena amiga de Summer.

Brian: Danny, por favor, quiero hablar con mi hija y su… hermosa amiga.

Eso ciertamente no me gustaba, ser llamada hermosa por el que no solo era mi director, sino también el padre de mi amiga.

Brian: no… sabía que mi torpe hermano tenia empleadas tan encantadoras y debo decir que me alegra que por fin Summer tenga una influencia femenina positiva en su vida.

Alan: si… eh, influenciado mucho a Summer.

Summer: oh… si ella es… una influencia muy positiva y muy femenina.

De pronto Brian… digo…. El sr. Hamilton me sonrió, tomo mi mano y… la beso…

Bien si es así, deberé conocerla más a fondo, iré a visitar el restaurante esta semana y… siga así de encantadora…

Extrañamente las piernas me temblaban y yo solo pensaba, que carajos me está pasando.

Alan: si… así soy yo… en… cantadora…. Sabe que… tengo que… irme… a mi casa.

Salí corriendo y gritando, tan rápido como los tacones me permitían.

Alan: hasta mañana Summer, hasta mañana Danny.

De algún modo llegue a casa o en este caso a mi habitación en el motel, y me eche boca abajo.

Alan: ¿¡qué pasa conmigo!?

Me fui a dormir sin saber que me depararía el día siguiente, lo que resultaría en una de las experiencias más incomodas de toda mi vida, o por lo menos hasta ese momento.

 

Fin del capítulo 8

domingo, 24 de diciembre de 2023

La tienda de magia el Segundo encuentro.

 

perdón por la tardanza en publicar, tuve familia de visita por un mes, se descompuso mi computadora y conseguí un nuevo trabajo, fueron semanas de locos, pero intentare darme mas tiempo para publicar, en este momento trabajo en el capitulo 4 de el segundo encuentro y el capitulo 8 del primer encuentro y los estaré publicando lo antes posible.

Capítulo 3: día de películas, a la fuerza.

 

Esa mañana, desperté muy relajado, después de todo la noche anterior tuve un excelente sexo y había recuperado varios años de vida, pero claro al momento de despertar no estaba enterado de que el suceso del día anterior se había repetido otra vez, pero a mayor escala y estaba a punto de averiguarlo.

Carol: ¡aaaaahhhhhh…!


Ese grito fue de Carol la mujer con la que pase la noche anterior.

Sam: ¡aaaaaaaahhhhh…!

Por supuesto al escucharla, yo también entre en pánico, no es común despertar escuchando los gritos de una mujer.

De pronto estábamos los 2 gritando al mismo tiempo y se escucharon los pasos de Ana corriendo hacia la habitación, la cual al entrar comenzó a gritar también al vernos a mí y Carol gritando.

De pronto los tres estábamos en estado de pánico.

Carol: ¿¡quién rayos eres tú!?

Sam: ¿¡qué quieres decir mujer!?, soy el sujeto con el que te acostaste anoche.

Ana: pa… papa…

Sam: si… y po… ¿¡porque mi voz suena tan aguda…!? ¿¡Y por qué las 2 me miran así!? 

Carol: suficiente, me largo de aquí, y díganle al pervertido de anoche que su broma no es graciosa.

Luego de eso, Carol salió de la habitación y se fue dejándonos a Ana y a mi solos.

 Ana: ¡no, puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser….!

Sam: ¿¡que carajos les pasa!?

Ana: papa…. Mi… mírate.

Vi, mis manos, estaban delgadas, muy delgadas como de niño, más aun, todo mi cuerpo se veía más… más pequeño, mucho más que ayer y al darme cuenta baje mis pantalones para darme cuenta de lo peor, algo tan terrible que jamás me lo podría haber imaginado, mi… mi pene, era diminuto, al grado de que casi era un retaso de piel que apenas se asemejaba a un pene.

Sam: ¡maldita sea…!, ¡Ana! ¿¡que chingados me paso!?

Ana: ¡no lo sé…!

Sam: ¿¡cómo que no lo sabes tú y…!?

Ana: ¡papa solo cálmate…!

Sam: está bien….

De pronto me calme, no sabía por qué, pero… estaba más calmado que nunca en mi vida, como si todas mis preocupaciones se hubieran esfumado, así y nada más.

Ana: pa… papi, ¿¡estás bien!?

Sam: mejor que nunca.

Ana: ¿no estas eno… jado?

Sam: para nada, me siento muy bien.

Muy en el fondo, sentía que debía estar en pánico, corriendo, gritando, desmallándome, yendo a un hospital a averiguar lo que me pasaba, pero no, solo me quede allí sentado, como… vacío, incapaz de expresar lo que en verdad estaba sintiendo.

Ana: llamare a Kimmy  

Minutos después estábamos los 3 Ana, kimmy y yo sentados en el sillón.

Kimmy:  y…. ¿¡quién es… el chico o… chica!?

No podía culpar a kimmy por confundirse, yo… me veía… si acaso andrógino, de ningún modo me veía como un hombre, no en su totalidad y casi me veía de la edad de las 2 chicas, por todo esto, yo quería gritar, pero estaba allí en el sillón con una expresión neutral.


Ana: el… es mi papa…

Kimmy: ja… esa estuvo… ¿¡no estas bromeando!?

Ana: no…

Kimmy: vamos a tu habitación.

Kimmy y ana se fueron dejándome allí, sentado, totalmente calmado, aunque con pánico por dentro y no me enteraría de lo que estuvieron hablando en mucho tiempo.

Kimmy: pero que rayos Ana:

Ana: lo sé, ¿¡que rayos le paso!?, ¿¡fuimos nosotras no, no creo que fuéramos nosotras o si!?

Kimmy: ¡por supuesto que fuimos nosotras, hicimos ese maldito hechizo y de algún modo funciono!

Ana: ¡demonios, hay que deshacerlo!

Kimmy: ¿¡y cómo!? Apenas y entendemos esa cosa, ¿¡cómo lo deshacemos!?

Ana: lo tengo, y si lo repetimos al revés.

Kimmy: ¿¡exactamente cómo!?

Ana: no se… ¡tú eres la lista, piensa en algo!

Kimmy: no tan lista, necesitamos un nerd para que nos ayude con esto.

Ana: ¿¡y donde encontramos un nerd para que nos ayude!?, todos los cerebritos en la escuela nos detestan, es decir, quieren coger con nosotras, pero no voy a hacer eso.

Kimmy: bien… estamos de acuerdo en que esa no es una opción.

Ana: bien de acuerdo.

Kimmy: ¿¡entonces que!?, tu papa nos va a matar por esto.

Ana: no lo sé… él se ve… tranquilo.

Kimmy: es verdad no, una pensaría que se volvería loco.

Ana: lo se… no creerás que a el… ya sabes, le gusta esto.

Kimmy: no… es decir… no, tu papa es… normal, no creo que a él... ¿¡o si!?

Ana: tal vez.

Ana y kimmy volvieron minutos después, yo aún estaba sentado en el sillón mirando hacia el vacío, queriendo gritar, pero con aspecto de estar totalmente tranquilo.

 


Ana: ah… papi.

Sam: si cariño…

Ana: ¿¡cómo te sientes!?

Sam: tranquilo.

Ana: y ¿Cómo estas con tu… situación?

Quería decirle que, con ganas de gritar, totalmente aterrado, preocupado por cómo me vería mañana, aterrorizado de que mi pene fuera más pequeño al día siguiente, furioso con ella por hacerme esto, y preocupado de quedarme así por el resto de mi vida como una especie de medio hombre, pero de algún modo solo le dije.

Sam: mejor que nunca.

Kimmy: ¿¡no está molesto!?

Sam: estoy totalmente calmado, probablemente debería irme a trabajar.

Kimmy: no podemos dejarlo irse así, todo el mundo va a flipar por esto.

Ana: es verdad papi, deberías quedarte.

Sam: ok

Ana: así que, ¿te quedaras?

Sam: si…

Ana: que bien papi, deberías quedarte aquí viendo televisión mientras nosotras… vemos la manera de deshacer esto.

Sam: ok… ¿¡que debería ver!?

Pregunte sin pensar, por alguna razón no se me ocurría que ver, sentía que debía preguntar, aunque en realidad lo que quería decirle era que me devolviera a la normalidad cuanto antes, o salir corriendo al hospital, todo lo necesario para regresar a la normalidad, pero en vez de eso me quede esperando su respuesta.

Ana: no sé, ve algo en webflix hay una película grandiosa que me encanta, sobre unos chicos, un montruo de la laguna y una momia que está compitiendo por el amor de la misma chica, cenit la saga, es tan grandiosa y los chicos son tan apuestos.

Kimmy: es verdad señor M es una increíble película, vea esa o algo por el estilo.

Ana: es verdad, velas papi, te fascinaran.

Sam: ok… me fascinaran.

Yo por supuesto que no quería ver esas tontas películas de niñas, pero por alguna razón sentía que tenía que verlas todas. Y lo que es más, me sentía fascinado por ellas, creía que debería estarme muriendo de aburrimiento, pero me fascinaba cada maldito segundo de eso, era como ser un masoquista al que le gustara sufrir.

Mientras tanto las chicas pasaron el resto del día tratando de encontrar la manera de revertir lo que me paso, buscaron en internet y según me entere tiempo después incluso fueron al centro comercial a intentar buscar la tienda donde compraron el libro, pero no encontraron nada, el lugar había desaparecido, pero para mi sorpresa, eso no les impidió a las chicas volver con zapatos nuevos mientras estuvieron allí.

Esa noche cuando regresaron yo aún seguía viendo la última película de la saga, con los ojos medio resecos por lo poco que había parpadeado en el día, ya que casi no me había levantado más que para orinar durante el día, pero me sentía en la obligación de ver todas las películas de la saga.

Cuando llegaron las chicas con sus compras las salude.

Sam: hola chicas… ¿¡se divirtieron…!?

Al ver a las chicas con zapatos nuevos mientras debían buscar la manera de arreglarme quise gritar, pero… estaba muy tranquilo.

Ana: ahh.. papi, ¿estuviste aquí viendo televisión todo el día?

Sam: si chicas, tenían razón, estas películas son grandiosas, me fascinaron, quieren ver la última conmigo.

Kimmy: yo hago las palomitas.

Y así las chicas y yo, terminamos de ver la última película juntos, pero por lo menos me sirvieron soda y palomitas, que era lo único que había comido en el día, ya que por alguna razón no me había levantado para comer.

Y de algún modo al terminar las chicas solo hablaban de lo grandiosa que era esa película y lo guapos que eran los chicos en ellas, casi como si se hubieran olvidado de lo que me pasaba, sabía que eran distraídas, pero no creí que tanto.

Ana: ¿¡y que fue lo que más te gusto de la película papi!? Para mí fue Eddy, la momia, no es guapísimo.

Yo quería decirle que se olvidara de eso y me devolviera a la normalidad, pero por alguna razón respondí.

Sam: si… él es guapísimo.

Lo que para nada me parecía cierto, pero le había dato toda la razón a mi hija, mi hija y yo nos fuimos a dormir tan pronto como se terminó la película y yo me sentía agotado, pero por el momento podía moverme otra vez y alejarme de la televisión sintiendo que no quería volver a ver otra película por lo que me quedara de vida, pero por alguna razón, también sentía que esa película me había fascinado.

Me fui a acostar a mi cama, sin saber que alguien me observaba desde el edificio de enfrente, alguien que tardaría un tiempo en darme cuenta de su existencia.

Agente 6: aquí reportando, encontré al sujeto 2.

…..

Agente 6: si estoy segura, ninguna persona que se respete vería esas películas por gusto, debe haber magia involucrada en esto. 

…..

Agente 6: de acuerdo, lo mantendré bajo vigilancia, pero… que los chicos de recursos me manden una copia del terminador, necesito sacarme esa basura de la cabeza.

Esa noche más tarde mientras yo dormía, ni las chicas que dormían plácidamente en el cuarto de Ana, ni yo, vimos formarse otra nueva tormenta afuera, y con ella los terribles efectos que traerían el día siguiente.

 


 

Fin del capítulo 3.

 

 

La tienda de magia el Segundo encuentro.

  Capítulo 4: hola señorita. La mañana siguiente no esperaba lo que me paso, ya era tarde, pasar todo el día viendo películas el día anter...