perdón por la tardanza en publicar, tuve familia de visita por un mes, se descompuso mi computadora y conseguí un nuevo trabajo, fueron semanas de locos, pero intentare darme mas tiempo para publicar, en este momento trabajo en el capitulo 4 de el segundo encuentro y el capitulo 8 del primer encuentro y los estaré publicando lo antes posible.
Capítulo 3: día de películas, a la fuerza.
Esa mañana, desperté muy relajado, después de todo la noche anterior tuve un excelente sexo y había recuperado varios años de vida, pero claro al momento de despertar no estaba enterado de que el suceso del día anterior se había repetido otra vez, pero a mayor escala y estaba a punto de averiguarlo.
Carol:
¡aaaaahhhhhh…!
Ese grito fue de Carol la mujer con la que pase la noche anterior.
Sam: ¡aaaaaaaahhhhh…!
Por supuesto al escucharla, yo también entre en pánico, no es común despertar escuchando los gritos de una mujer.
De pronto estábamos los 2 gritando al mismo tiempo y se escucharon los pasos de Ana corriendo hacia la habitación, la cual al entrar comenzó a gritar también al vernos a mí y Carol gritando.
De pronto los tres estábamos en estado de pánico.
Carol: ¿¡quién rayos eres tú!?
Sam: ¿¡qué quieres decir mujer!?, soy el sujeto con el que te acostaste anoche.
Ana: pa… papa…
Sam: si… y po… ¿¡porque mi voz suena tan aguda…!? ¿¡Y por qué las 2 me miran así!?
Carol: suficiente, me largo de aquí, y díganle al pervertido de anoche que su broma no es graciosa.
Luego de eso, Carol salió de la habitación y se fue dejándonos a Ana y a mi solos.
Ana: ¡no, puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser….!
Sam: ¿¡que carajos les pasa!?
Ana: papa…. Mi… mírate.
Vi, mis manos,
estaban delgadas, muy delgadas como de niño, más aun, todo mi cuerpo se veía
más… más pequeño, mucho más que ayer y al darme cuenta baje mis pantalones para
darme cuenta de lo peor, algo tan terrible que jamás me lo podría haber
imaginado, mi… mi pene, era diminuto, al grado de que casi era un retaso de
piel que apenas se asemejaba a un pene.
Sam: ¡maldita sea…!, ¡Ana! ¿¡que chingados me paso!?
Ana: ¡no lo sé…!
Sam: ¿¡cómo que no lo sabes tú y…!?
Ana: ¡papa solo cálmate…!
Sam: está bien….
De pronto me calme, no sabía por qué, pero… estaba más calmado que nunca en mi vida, como si todas mis preocupaciones se hubieran esfumado, así y nada más.
Ana: pa… papi, ¿¡estás bien!?
Sam: mejor que nunca.
Ana: ¿no estas eno… jado?
Sam: para nada, me siento muy bien.
Muy en el fondo, sentía que debía estar en pánico, corriendo, gritando, desmallándome, yendo a un hospital a averiguar lo que me pasaba, pero no, solo me quede allí sentado, como… vacío, incapaz de expresar lo que en verdad estaba sintiendo.
Ana: llamare a Kimmy
Minutos después estábamos los 3 Ana, kimmy y yo sentados en el sillón.
Kimmy: y…. ¿¡quién es… el chico o… chica!?
No podía culpar a kimmy por confundirse, yo… me veía… si acaso andrógino, de ningún modo me veía como un hombre, no en su totalidad y casi me veía de la edad de las 2 chicas, por todo esto, yo quería gritar, pero estaba allí en el sillón con una expresión neutral.
Ana: el… es mi papa…
Kimmy: ja… esa estuvo… ¿¡no estas bromeando!?
Ana: no…
Kimmy: vamos a tu habitación.
Kimmy y ana se fueron dejándome allí, sentado, totalmente calmado, aunque con pánico por dentro y no me enteraría de lo que estuvieron hablando en mucho tiempo.
Kimmy: pero que rayos Ana:
Ana: lo sé, ¿¡que rayos le paso!?, ¿¡fuimos nosotras no, no creo que fuéramos nosotras o si!?
Kimmy: ¡por supuesto que fuimos nosotras, hicimos ese maldito hechizo y de algún modo funciono!
Ana: ¡demonios, hay que deshacerlo!
Kimmy: ¿¡y cómo!? Apenas y entendemos esa cosa, ¿¡cómo lo deshacemos!?
Ana: lo tengo, y si lo repetimos al revés.
Kimmy: ¿¡exactamente cómo!?
Ana: no se… ¡tú eres la lista, piensa en algo!
Kimmy: no tan lista, necesitamos un nerd para que nos ayude con esto.
Ana: ¿¡y donde encontramos un nerd para que nos ayude!?, todos los cerebritos en la escuela nos detestan, es decir, quieren coger con nosotras, pero no voy a hacer eso.
Kimmy: bien… estamos de acuerdo en que esa no es una opción.
Ana: bien de acuerdo.
Kimmy: ¿¡entonces que!?, tu papa nos va a matar por esto.
Ana: no lo sé… él se ve… tranquilo.
Kimmy: es verdad no, una pensaría que se volvería loco.
Ana: lo se… no creerás que a el… ya sabes, le gusta esto.
Kimmy: no… es decir… no, tu papa es… normal, no creo que a él... ¿¡o si!?
Ana: tal vez.
Ana y kimmy
volvieron minutos después, yo aún estaba sentado en el sillón mirando hacia el vacío,
queriendo gritar, pero con aspecto de estar totalmente tranquilo.
Ana: ah… papi.
Sam: si cariño…
Ana: ¿¡cómo te sientes!?
Sam: tranquilo.
Ana: y ¿Cómo estas con tu… situación?
Quería decirle que, con ganas de gritar, totalmente aterrado, preocupado por cómo me vería mañana, aterrorizado de que mi pene fuera más pequeño al día siguiente, furioso con ella por hacerme esto, y preocupado de quedarme así por el resto de mi vida como una especie de medio hombre, pero de algún modo solo le dije.
Sam: mejor que nunca.
Kimmy: ¿¡no está molesto!?
Sam: estoy totalmente calmado, probablemente debería irme a trabajar.
Kimmy: no podemos dejarlo irse así, todo el mundo va a flipar por esto.
Ana: es verdad papi, deberías quedarte.
Sam: ok
Ana: así que, ¿te quedaras?
Sam: si…
Ana: que bien papi, deberías quedarte aquí viendo televisión mientras nosotras… vemos la manera de deshacer esto.
Sam: ok… ¿¡que debería ver!?
Pregunte sin pensar, por alguna razón no se me ocurría que ver, sentía que debía preguntar, aunque en realidad lo que quería decirle era que me devolviera a la normalidad cuanto antes, o salir corriendo al hospital, todo lo necesario para regresar a la normalidad, pero en vez de eso me quede esperando su respuesta.
Ana: no sé, ve algo en webflix hay una película grandiosa que me encanta, sobre unos chicos, un montruo de la laguna y una momia que está compitiendo por el amor de la misma chica, cenit la saga, es tan grandiosa y los chicos son tan apuestos.
Kimmy: es verdad señor M es una increíble película, vea esa o algo por el estilo.
Ana: es verdad, velas papi, te fascinaran.
Sam: ok… me fascinaran.
Yo por supuesto que no quería ver esas tontas películas de niñas, pero por alguna razón sentía que tenía que verlas todas. Y lo que es más, me sentía fascinado por ellas, creía que debería estarme muriendo de aburrimiento, pero me fascinaba cada maldito segundo de eso, era como ser un masoquista al que le gustara sufrir.
Mientras tanto las chicas pasaron el resto del día tratando de encontrar la manera de revertir lo que me paso, buscaron en internet y según me entere tiempo después incluso fueron al centro comercial a intentar buscar la tienda donde compraron el libro, pero no encontraron nada, el lugar había desaparecido, pero para mi sorpresa, eso no les impidió a las chicas volver con zapatos nuevos mientras estuvieron allí.
Esa noche cuando regresaron yo aún seguía viendo la última película de la saga, con los ojos medio resecos por lo poco que había parpadeado en el día, ya que casi no me había levantado más que para orinar durante el día, pero me sentía en la obligación de ver todas las películas de la saga.
Cuando llegaron las chicas con sus compras las salude.
Sam: hola chicas… ¿¡se divirtieron…!?
Al ver a las chicas con zapatos nuevos mientras debían buscar la manera de arreglarme quise gritar, pero… estaba muy tranquilo.
Ana: ahh.. papi, ¿estuviste aquí viendo televisión todo el día?
Sam: si chicas, tenían razón, estas películas son grandiosas, me fascinaron, quieren ver la última conmigo.
Kimmy: yo hago las palomitas.
Y así las chicas y yo, terminamos de ver la última película juntos, pero por lo menos me sirvieron soda y palomitas, que era lo único que había comido en el día, ya que por alguna razón no me había levantado para comer.
Y de algún modo al terminar las chicas solo hablaban de lo grandiosa que era esa película y lo guapos que eran los chicos en ellas, casi como si se hubieran olvidado de lo que me pasaba, sabía que eran distraídas, pero no creí que tanto.
Ana: ¿¡y que fue lo que más te gusto de la película papi!? Para mí fue Eddy, la momia, no es guapísimo.
Yo quería decirle que se olvidara de eso y me devolviera a la normalidad, pero por alguna razón respondí.
Sam: si… él es guapísimo.
Lo que para nada me parecía cierto, pero le había dato toda la razón a mi hija, mi hija y yo nos fuimos a dormir tan pronto como se terminó la película y yo me sentía agotado, pero por el momento podía moverme otra vez y alejarme de la televisión sintiendo que no quería volver a ver otra película por lo que me quedara de vida, pero por alguna razón, también sentía que esa película me había fascinado.
Me fui a acostar a mi cama, sin saber que alguien me observaba desde el edificio de enfrente, alguien que tardaría un tiempo en darme cuenta de su existencia.
Agente 6: aquí
reportando, encontré al sujeto 2.
…..
Agente 6: si estoy segura, ninguna persona que se respete vería esas películas por gusto, debe haber magia involucrada en esto.
…..
Agente 6: de acuerdo, lo mantendré bajo vigilancia, pero… que los chicos de recursos me manden una copia del terminador, necesito sacarme esa basura de la cabeza.
Esa noche más
tarde mientras yo dormía, ni las chicas que dormían plácidamente en el cuarto
de Ana, ni yo, vimos formarse otra nueva tormenta afuera, y con ella los
terribles efectos que traerían el día siguiente.









Muy buen capítulo se pone casa vez mejor , y feliz navidad :)
ResponderBorrarMe encantó , ojalá en el próximo capítulo se convierta 100% en una linda chica adolescente :p
ResponderBorrar