jueves, 11 de enero de 2024

La tienda de magia el Segundo encuentro.

 

Capítulo 4: hola señorita.

La mañana siguiente no esperaba lo que me paso, ya era tarde, pasar todo el día viendo películas el día anterior me había dejado sorpresivamente agotado y como resultado me había quedado dormido, al final lo que me despertó fue el sonido del teléfono y la maquina contestadora con la voz de diego.

Diego: sr. Sam, ya es muy tarde, el sr, Mayer está furioso con usted, dice que se puede quedar con la fuente de la juventud y que no se moleste en volver, sr. Sam, no sé por qué no vino a trabajar ayer y hoy, pero espero se encuentre bien, por favor si alguien escucha esto, contáctenme lo antes posible.

Me desperté aun confundido por lo que escuchaba y ahora recordaba, no fui a trabajar el día anterior, por supuesto que me despedirían después de llegar tarde un día y ausentarme 2.

Sam: ¡maldición, perdí mi trabajo!

Entonces me di cuenta, mi voz, ya el día anterior sonaba muy aguda, pero hoy, era como la voz de una chiquilla.

Sam: hola… hola… probando, probando, probando… ¿¡que carajos!? ¿¡por qué sueno como si a una ardilla le patearan las pelotas!?

Fue en ese momento que descubrí que mi cuerpo había cambiado aún más que la vez anterior, de una manera que no podría llegar a imaginar.

Sam: ¡aaahhhhhhhhhh!

 


Como el día anterior de nuevo empecé a gritar, esta vez por la muerte de mi amiguito, ya que al revisar mi ropa interior descubrí con horror que ahora era oficialmente una mujer o una chica en este caso, mi pene había desaparecido y lo único que quedaba en mi entrepierna era una vagina completamente desarrollada,

Las chicas al escucharme llegaron de nuevo a la habitación, pero sin sorprenderse mucho por lo que me paso.

Kimmy: te dije que pasaría esto.

Ana: si, ahora lo veo.

Sam: ¿¡que rayos les pasa!?, ¿no ven lo que me paso.?

Ana: lo se papi y fue sorprendente la primera vez, pero después de 3 días, como que se volvió predecible.

Sam: pero… mira esto…

Ana: no puede ser… papa… eres una…

Kimmy: es verdad sr… sra… m. es usted…

Sam: ¡eso es lo que trataba de decirles!

Ahora mi hija y su mejor amiga se daban cuenta de lo que me había pasado y que en efecto ahora yo parecía ser una chica.

Kimmy: Ana, debemos hablar en privado.

Luego de sus palabras las chicas se fueron de la habitación y me dejaron solo.

Ana: ¡esto no puede ser! ¿¡de verdad paso!?

Kimmy: tu papa debe estar furioso.

Ana: ¡nunca me va a perdonar por esto!

Kimmy: si, lo sé, debe haber algo que hacer, no podemos dejar a tu papa así para siempre, ahora si necesitamos un cerebrito.

Ana: pero yo no quiero hacer nada con uno de esos tipos.

Kimmy: yo tampoco, pero ellos nos detestan, nunca harán nada por ninguna de nosotras sin darles algo a cambio.

Ana: si, no es como si pudiéramos traer otra chica que…

Kimmy: otra chica…

Ana: espero que no estés pensando lo mismo que yo, papa nunca lo aceptara.

Kimmy: si, pero ahora es, técnicamente una chica.

Ana: tal vez, pero si nosotras no queremos hacer eso, mucho menos él.

Kimmy: él no tendría que llegar a tanto, los nerds nos detestan, pero a él ni lo conocen, será más fácil que quieran hacer algo por el que por nosotras.

Ana: tal vez, él puede que con arreglarse un poco y algo de coqueteo consiga que lo ayuden, pero… ¿¡lo aceptara!?

Kimmy: más nos vale, no le conviene a nadie tener que explicar esto a nuestros padres, además no hace daño preguntar, tampoco es como si lo fuéramos a obligar.

Ana: bien pero donde lo hacemos, no es que papa pueda simplemente ir a la escuela y ya.

Kimmy: ya me adelanté, la fiesta… ¿recuerdas?

Ana: es verdad, la fiesta de los de 3ro, irán muchos chicos y chicas de otras escuelas, a nadie le extrañara otra chica más allí.

Kimmy: si, es perfecto.

Ana: espera, no sé si quiero ver a mi papa coqueteándole a un montón de nerds.

Kimmy: y prefieres que se quede así para siempre o enfrentarte a la ira de tu mama cuando se entere de que ahora tiene 2 hijas.

Ana: supongo que no hace daño preguntarle a papa si quiere intentar.

kimmy: si, pero… no te ofendas, pero tu papa no tiene… el encanto necesario.

Ana: es verdad, parece una marimacha, no tiene estilo y sigue hablando como un anciano.

kimmy: y es totalmente plana.

Ana: eso también, además parece una chica de primer año, las novatas no son muy sexy para los chicos.

Kimmy: pero oye, si alguien puede enseñarle a conquistar chicos esas somos nosotras.

Ana: es verdad, somos irresistibles, unas pocas lecciones y tendrá a los chicos a su servicio, además son nerds, no es como si muchas chicas fueran a demostrar algún interés en ellos.

Kimmy: pues está arreglado, vamos a proponérselo a tu papa.

Mientras las chicas salieron, yo me quede en la habitación y me dirigí al baño a lidiar con mi nueva anatomía, al verme allí sentado en el inodoro para orinar me di cuenta de lo mucho que mi cuerpo había cambiado.

Al verme sentí ganas de llora, casi se me sale una lagrima, yo me consideraba un hombre varonil y relativamente bien dotado, pero ahora allí sentado como una chiquilla. Era vergonzoso.

 


Sam: solo espero que las chicas puedan revertir esto, no quiero tener que orinar sentado por el resto de mi vida y ah… mi trabajo, ahora estoy desempleado y no creo que pueda encontrar otro trabajo fácilmente, no con este aspecto, no aparte de freír hamburguesas o como sea que los adolescentes se ganen la vida hoy en día.

Diablos eso me pego donde más me dolía, a pesar de tener 47 años se viera por donde se viera yo me veía totalmente como una adolecente de aproximadamente la misma edad de mi hija, como le explicaría esto a Sofía, acaso se burlaría de mí, ese estúpido de Roger seguro que lo haría, ese presumido que conservaba su pene mientras que yo estaba castrado como un…. Tranquilízate Sam, recuerda Roger es tu amigo ahora, Roger es tu amigo.

En fin, Salí del baño avergonzado por haber tenido que orinar como señorita,

decidí arreglarme un poco, solo para encontrar que la mayoría de mi ropa se veía gigantesca, esto se pone cada vez peor, al probarme mis calzoncillos y mi camisa de trabajo eran demasiado grandes para mí, me veía como si una chica se pusiera la ropa de su papa.

Sam: ni modo, es lo único que puedo usar.

pero yo no sabía que tan mal se pondría. Sobre todo, cuando kimmy y Ana entraron a la habitación.

Ana: papi te tenemos una solución.

Al escuchar a las chicas me emocione, si podían volverme rápido a la normalidad, tal vez aún podría recuperar mi empleo.

Sam: ¿¡encontraron la manera de regresarme a la normalidad!?

Ana: mejor… o casi mejor, encontramos a alguien que puede volverte a la normalidad.

Sam: ¡pues es grandioso, vamos con él!

Kimmy: ese es el problema, el o ellos nos odian.

Sam: bueno es una emergencia, seguro que podremos convencerlo.

Ana: ese es otro problema, hay una manera de convencer a estos sujetos de que nos ayuden.

Presentía que lo siguiente que saliera de la boca de mi hija no me haría nada feliz.

Sam: ¿y cuál es esa forma?

kimmy: ese es el tercer problema, hay que seducirlos.

Sam: no, de ningún modo van a intentar seducir a estos tipos.

Ana: esa es la buena noticia, no seremos nosotras papi, serás tu quien lo haga.

Ana puso cara de que se estaba preparando para escucharme gritar, y yo me estaba preparando para hacerlo, le diría que estaba loca, que era ridículo, que como se le ocurría que yo seduciría a quien ellas pretendían, pero en su lugar dije.

Sam: está bien.

Kimmy: ¿¡está bien con esto sr. M!?

Sam: no, pero lo hare.

Por supuesto que no estaba nada bien con esto, pero era como si no pudiera oponerme a esta idea por más que lo intentara.

Ana: y… tendrías que arreglarte un poco, ya sabes para verte más como… una chica.

Sam: ok… lo hare.

No se por qué dije eso, ya era suficiente el verme de este modo, pero de algún modo acepte, aunque no sabía por qué lo había echo.

Ana: podría requerir que uses maquillaje, tal vez hasta un vestido.

Sam: de acuerdo, lo que tú digas cariño…

Quería gritar y explotar contra ellas en ese momento, pero por alguna extraña razón que no comprendía no hice nada de eso.

Kimmy: tu papa es raro.

Ana: ¡kimmy…!

Kimmy: ¿¡que…!? es raro, pensé que enloquecería, pero parece que está bien con esta idea y no es que me queje, nos ahorra muchos problemas, pero es raro.

Sam: si lo es, pero estoy bien con esto.

Ana: ¡ah….!, seguro papi…

Sam: si…

Ana: ¿¡y usaras un vestido!?

Sam: lo que digas cariño.

Ana: ¿¡y tacones altos!?

Sam: lo que digas cariño.

Ana: ¿¡y maquillaje!?

Sam: lo que digas cariño.

Ana: ¿¡y coquetearas con chicos!?

Sam: lo… lo…. Lo… lo que digas cariño.

No me sentía bien, no importaba lo que las chicas propusieran por loco que sonara, yo accedía a todo.

Entonces las chicas se dieron la vuelta un segundo y hablaron en secreto entre ellas.

Ana: esto me está asustando, ¿porque actúa de ese modo?

Kimmy: yo que sé, tal vez tu papa es rarito.

Ana: pero en verdad quiere regresar a la normalidad, o eso creo.

Kimmy: por supuesto, no está loco, ¿¡o si!?

Ana: ¿¡que hacemos!?

Kimmy: yo que sé, es tu papa, de momento sigamos con el plan.

Ana: es… está bien.

Ana: muy bien papi, de momento empezaremos por intentar enseñarte a ser una chica.

Sam: de… de acuerdo.

Kimmy: entonces consigamos algo que ponerse primero, así que póngase algo de ropa.

En realidad, eso si tenía algo de sentido, no podía estar semidesnudo todo el día

Sam: terminare de vestirme.

Kimmy: ah… ¿¡con eso!?

Sam: es grande, pero es lo único que tengo.

Kimmy: es ropa de hombre, de hombre viejo y gordo.

Sam: ¿¡oye…!?

Kimmy: no se ofenda sr. m, pero no va con su nuevo… estilo.

Ana: es verdad papi, es mejor que uses cosas más brillantes, coloridas, con estilo.

Sam: es… está bien….

Ana: pues solo hay algo que hacer, vamos al centro comercial, te compraremos algo de ropa.

Sam: como digas cariño.

Kimmy: pero mientras tanto hay que ponerle algo de ropa para disimular.

Las chicas me llevaron al cuarto de Ana y me prestaron unos viejos jeans de Ana y una blusa rosada que había pertenecido a Ana hace tan solo un año.

Sam: ¡esto es ridículo!, ¿¡por qué tengo que usar esto!?

Fue entonces que, al vernos juntos, kimmy lo noto.

Kimmy: sr. M se encogió.

Sam: ¿¡quee…!?

Era verdad, allí parado junto a Ana… ella… era…. Más alta que yo. Me llevaba fácil 5 cm.

Al darse cuenta, las 2 chicas echaron a reír a costa mía.

Ana y kimmy: ja, ja, ja, ja……..

Sam: ¡esto no es graciosos….!

Ana: pe….ja, ja… pero tienes que admitir papi, es un poco gracioso.

Sam: si lo admito es un poco gracioso.

No me lo parecía en verdad, pero aun así concorde con Ana., aun así, eso no contribuía a que me sintiera mejor por usar ropa que había pertenecido a mi hija hace un año, afortunadamente vi una vieja sudadera que Ana casi nunca usaba y pensé que por lo menos si la usaba cubriría la blusa rosada.

Kimmy: sr. m, eso echa a perder el estilo.

Sam: no me importa, no pienso quitarme la sudadera.

Ana: hay papi, eres un aguafiestas.

Sam: si, si lo soy.

Al menos ahora había dicho algo que si quería decir.

Ana: bueno, ahora al centro comercial.

Salimos del apartamento y me dirigí al auto, pero kimmy se dirigió al haciendo del conductor.

Kimmy: yo conduzco.

Sam: ¡de ningún modo, es mucho auto para una chica de tu tamaño!

Kimmy: ¡ah… pues eso también va para usted se…ño…ri…ta… M!

Ana: pf… 

Escuche como mi hija quería reírse a mi costa, pero se contuvo.

Ana: bueno ya, ninguna conducirá, tomemos un taxi.

Ana: está bien.

Asentí y me dirigí a pedir un taxi, sin siquiera dudarlo, yo quería conducir mi auto, pero pro alguna razón me estaba dirigiendo a la calle a parar un taxi como dijo Ana.

Al llegar al centro comercial, Ana y kimmy discutían sobre la ropa que elegirían para mí, ellas solo hablaban de atuendos de chicas y eso me dio miedo, no quería pensar en las cosas que me obligarían a ponerme.

Fue entonces que vi a la bella mujer con la que coquetee hace un par de días, estaba tan sexy como antes y parecía que estaba paseando con sus hijos.

Cubrí mi rostro, no quería que esa belleza me viera de esta forma tan vergonzosa, además intente mezclarme un poco con las 2 chicas, esperaba que así no me reconociera, claro que de ningún modo ella creería que yo era el apuesto hombre que había conocido antes, no con esta apariencia.



Al entrar al centro comercial las chicas comenzaron a arrastrarme de tienda en tienda, ellas estaba emocionadas por mostrarme todo lo que allí había.

Kimmy: mire sr. m una tienda de pircings debería usar un en el ombligo y de paso perforar se los lóbulos.

Sam: ¿¡que… ni loco!?

Ana: ya kimmy: no lo molestes…

Sam: exacto, no me molestes kimmy.

Ana: sabes que puede usar aretes de presión.

Sam: si…. usare aretes de presión

Al escucharme las 2 chicas quedaron atónicas, ellas no sabían porque yo había accedido a eso y francamente yo tampoco.

kimmy: de verdad estoy empezando a pensar que a tu papa si le gusta esto.

Ana: si… yo también, pero de momento no hay que pensar mucho en eso, solo sigamos.

Entonces me arrastraron a otra tienda de ropa y para mi infortunio la atractiva mujer de antes también estaba allí y me quera morir de la vergüenza de verme así frente a ella, sobre todo al ver la ropa que Ana y kimmy ya estaba eligiendo para mi.

Sam: ¡no pienso entra allí y definitivamente no pienso usar eso!

Ana: por favor solo pruébatelo.

Sam: de acuerdo.

De nuevo ante la más mínima insistencia de las chicas yo está dirigiéndome a los probadores para ponerme esa ridícula ropa.

De pronto me encontré en ese probador y lo peor, estaba por ponerme un conjunto de una falda y una blusa.

 

Sam: me veo ridículo con esta falda….

Ana: por favor te ves hermosa.

Sam: si… me veo hermosa.

De nuevo no sabía por que dije eso, solo… concordaba con lo que las chicas dijera, era humillante, era una falda corta que dejaba ver mis piernas pequeñas delgadas y esbeltas.

Kimmy: tiene unas pieras hermosas sr… sr. m

Ana: hay esto es raro….

Kimmy: si… pero al menos es divertido, es como vestir una muñeca.

Sam: no soy una muñeca…

Las 2 chicas se miraron como apenadas por algo o como si no mes estuvieran diciendo algo, pero por alguna razón no las cuestione.

Entonces trajeron el siguiente conjunto, unos tacones altos y un vestido rosado, demasiado femenino, mucho más que el anterior.

 

Es cosa ni siquiera tenía tirantes y me horrorice al pensar que lo único que mantenía esa cosa en su lugar era las pequeñas bubis que ahora tenía.

Sam: ¡qué vergüenza!

Ana: sé que no te gusta papi, pero tienes que aguantar, es la única manera para que en algún momento vuelvas a la normalidad.

Sam: lo se…. Pero es que es demasiado.

Ana: calma papi, todo estará bien.

Sam: si… lo que digas.

Ana: ahora vamos por la lencería.

Sam: ¿¡que…!?

De pronto me encontré vistiendo unas pantimedias y el más diminuto juego de pantis y un sostén semitransparente.

Me horrorice al pensar lo delgada de esa tela y más de pensar en lo bien que se ajustaba ahora a mi pequeño cuerpo, se viera por donde se viera yo parecía la fantasía erótica de algún adolecente.

Kimmy: listo, quiero ver que alguno de esos nerds se le resista con ese atuendo.

Ana: estarán bajo su encanto en un segundo, de eso no cabe duda.

Sam: ah… esto no me agrada.

Al salir del centro comercial, las chicas y yo veníamos cargando docenas de bolsas y no quería ni pensar en cómo iba a pagar por todo esto, especialmente ahora que ya no tenía trabajo.

Fue entonces que algo llamo mi atención, una extraña tienda que vi en el reborde de mi ojo… pero después de un segundo… solo había un muro.

 


Pensé, seguro que solo fue mi imaginación, no hay nada allí, o eso pensé en ese momento, sin saber lo cerca que estuve de encontrar la tienda que tanto buscaba, o lo que significaba el que por un segundo hubiera podido verla.

Regresamos a casa donde las chicas me atraparon y me obligaron a ver a un grupo de música de chicos por televisión y antes de que me diera cuenta me contaban todo sobre esos chicos, yo solo quería cambiarle al canal deportivo, pero las chicas insistieron y de nuevo por alguna razón no pude negarme y seguimos viendo eso asta adormirnos en el sofá. 

 


Agente 6: aquí reportando, el sujeto 2 parece estar muy afectado, en serio, creo que es momento de comenzar a plantearse el contactar a los sujetos, cambio y fuera.

Fin del capítulo.

La tienda de magia el Segundo encuentro.

  Capítulo 4: hola señorita. La mañana siguiente no esperaba lo que me paso, ya era tarde, pasar todo el día viendo películas el día anter...