Capítulo 1 introducción
Muy bien, ¿por dónde debería comenzar…?
Supongo que primero debería presentarme, primero que nada…. Mi nombre es Sam y tengo 47 años y no… no soy una adolecente como me veo, estoy harto de que todos piensen que soy una chica de 16 años y sobre todo estoy harto de que no me dejen beber, conducir o fumar, se supone que este es un país libre.
aaaahh…. Perdón por el exabrupto, pero me tienen harto de que todo el mundo intenta coartar mi libertada, soy un adulto por dios.
Estoy aquí por recomendación del terapeuta de la agencia, dice que hablar de ello me ayudara a lidiar con lo que me paso.
Bueno, donde iba, ah… si… como me convertí en… esto, bueno eso paso hace ya algún tiempo, en ese entonces trabajaba como contador en una gran compañía, pagaban bien, pero…. Soy divorciado y tuve un pequeño problema de apuestas, misma razón por la que soy divorciado, tuve una mala racha y perdí mucho dinero, nada serio, pero quede endeudado, debía la pensión a mi esposa (Sofía) y a algunos sujetos un tanto peligrosos, pero ya llegare a eso.
Entonces acostumbraba
a ver a mi hija cada domingo durante los fines de semana cuando me visitaba en
mi apartamento, pero mi esposa saldría de vacaciones a Eurasia con su nuevo
novio y me permitieron cuidar de mi hija por un mes.
Ella ya es una
chica grande, tiene 17 y… actualmente muy a mi pesar la confunden con mi
hermana mayor, ¡es mi hija, yo soy el mayor, yo soy el que está a cargo!
Lo siento, solo quería aclarar ese punto ¡por que muchas personas... no parecen entenderlo!
Continuando donde iba, mi hija pasaría un mes de visita conmigo en mi apartamento, lo tenía todo planeado, ella y yo ordenaríamos pizza, trabajaríamos en mi auto como cuando ella era pequeña, por cierto, tengo un deportivo convertible clásico y rojo, que es mi orgullo, mi hija quiere que se lo deje, pero es un auto antiguo y grande, de esos que requieren cierta cantidad de peso y de musculo para conducirlo de forma segura y no creo que ella pueda controlarlo, claro que ahora tampoco yo….¡maldita sea!
En fin… como les
decía, estaba todo listo y ese día mi hija Ana llego a casa y lo primero que
hice fue darle un gran abrazo a mi pequeñita… o eso intenté, pero ella estaba muy
ocupada hablando por teléfono con su amiga Kimmy. bueno… con el tiempo Kimmy
también se volvería mi amiga, pero… de eso hablaremos más tarde.
Mi esposa Sofía,
no muy diferente de mi hija también estaba hablando por teléfono…. Con… ¡Roooogeeeer!,
¡ese idiota mimado…!, perdón por eso, actualmente Roger y yo estamos bien,
somos amigos, pero… se acuesta con mi esposa y a veces me cuesta más trabajo
lidiar con eso, pero Roger es un buen tipo, digo es abogado y dicen que uno
bueno.
Como se habrán
dado cuenta, soy… era un hombre hecho a la vieja escuela con sobre peso y calvo,
no acepto tonterías de nadie, si algo me molesta lo digo y por eso me han
acusado de tener la mecha corta, pero también tengo mis pros, como mi encanto
innegable con las damas… giño, giño…
Mi esposa o ex esposa como ella dice… decía que debería llamarla (ahora se avergüenza si le digo así, dice que la van a acusar de algo), hablaba con Roger por teléfono.
Sofía: si cariño, solo dejo a Ana con su papa y me dirijo al aeropuerto.
Sam: ah. ¡hola…! ¿¡todo listo!?
Sofía: si, perdón por hacerte esperar, recuerda que Sofía tiene tarea, asegúrate de que la haga a diario, oh y hay una fiesta en casa de una chica de su escuela la próxima semana, Ana tiene prohibido asistir hasta que mejore sus calificaciones.
Ana: ¡hay mama…!
Sam: oh…. ¡Eso sí lo escucho!
Sofía: ¡hay ya no puedo lidiar con las adolescentes, es tu problema por el próximo mes!
Sam: descuida yo me encargo.
Entonces Sofía se me quedo viendo con una cara de… ¿¡en serio!?
Sofía: ¿¡en serio!?
Se los dije.
Sofía: sabes que terminamos por una razón, estabas muy ocupado por el trabajo o tus… a.p.u.e.s.t.a.s.
Ana interrumpió.
Ana: ¡mama no tengo 5 años se deletrear apestas y de todos modos no creo que huela tan mal!
Y volvió a su teléfono.
Sam: por suerte mi princesa no es muy lista.
Sofía: si… como sea, asegúrate de mantenerla a raya.
Sam: ¡así será mi general!
Sofía: bye amor
Sam: ¡¡siiiii… lo que sea!!
Sofía: ¡adolecentes!
Así, Ana y yo nos quedamos solos.
Sam: entonces… ¿Qué quieres hacer?
Ana: pues… quiero ir con Kimmy a comprar un vestido para la fiesta de la próxima semana.
Sam: ¡sabes que tienes prohibido ir a esa fiesta!
Ana: ¿¡sabes de eso!?
Sam: si…. tu mama me lo dijo literalmente frente a ti.
Ana: ¿¡ah decías.!?
Sam: ¿¡es en serio…!?
Sí, mi princesa no es la bombilla más brillante de la caja, pero es bonita, le ira bien.
Ana: ¡no, lo siento a veces me distraigo sí!
Sam: ahhh… puedes ir mañana al centro comercial después de clases, pero lo de la fiesta es no, ¡no!
Ana: eres tan injusto papi…. ¡Te odio!
Luego se fue a su habitación y se encerró, en ese entonces entendía por qué mi esposa estaba tan feliz de dejarme esto por un mes.
El resto del día estuvimos relativamente tranquilos, Ana salió de su habitación a cenar en la noche y tuvimos una velada relativamente tranquila, pero los eventos del día siguiente serían los que cambiarían el resto de mi vida.
Al día siguiente en el trabajo de Sam.
Como mencione
antes, soy… era contador en ese entonces. No titulado, sino de oficio,
trabajaba para una gran empresa, tenía una buena oficina y recibía un buen
salario, de no haber sido por es problema de apuestas que tuve probablemente habría
tenido una buena casa y seguiría casado con mi esposa… ex esposa.
Estaba revisando unos correos en el trabajo cuando me encontré con la solicitud de cobro de mi deuda de apuestas.
Resabia un aviso
de cobro cada mes, afortunadamente estos tipos no eran tan peligrosos, no
mientras siguiera pagando mi deuda poco a poco, cada mes, a ellos les convenía
mas que siguiera sano y salvo trabajando para generarles dinero.
y como tenía un buen empleo, pues estaba relativamente a salvo hasta saldar por completo mi deuda.
Aun así, me estresaba mucho cuando recibía el aviso de cobro.
Sam: ¡oh… rayos…!
Diego: pasa algo
señor Miller.
Sam: no diego, y ya sabes que puedes llamarme Sam.
Diego ok Sam.
Sam: son estos cobradores de cada mes.
En este punto quizá deba hablarles de diego, tiene 18 años y trabaja medio tiempo como mensajero en la empresa donde yo trabajaba.
Él estudiaba en la misma escuela que mi hija, pero mientras mi hija estaba en 2do año, él estaba en 3ro y venia aquí a trabajar por las tardes cuando salía de la escuela, si estaba aquí, probablemente mi hija estaría gastándose mi salario en el centro comercial.
Diego: entiendo que esas cosas pueden ser estresantes señor Sam…
Sam: es solo Sam diego.
Debo decirlo, este chico, Diego era… mi mejor amigo, por patético que suene eso, pero a mi edad, ya no haces amigos, son los amigos que hiciste en preparatoria y universidad y si pierdes contacto con ellos, es muy difícil que vuelvas a hacer otro amigo, pero conocí a diego en la oficina y congeniamos, el me ve como el viejo sabio que le da consejos, aunque es obvio que yo mismo no eh tomado buenas decisiones.
Diego: ok Sam, estoy seguro que ya lo resolverá Sam, siempre lo hace.
Sam: ha… si supongo que tienes razón.
Porque mi hija no podía ser tan centrada como este chico.
Mientras tanto en el centro comercial.
Lo que paso a continuación es algo que no experimente yo mismo, sino algo que le pasaría a mi hija y me contaría tiempo después.
Verán mi hija y
su amiga kimmy estaban en el centro comercial, ellas acababan de gastar
suficiente para alimentar a una familia de 4 en zapatos, cuando vieron a este
grupo de chicos.
Kimmy: hay mira… son chicos de tercero.
Ana: donde… por
allí.
Por alguna razón a mi hija estudiante de segundo año de preparatoria le interesaba impresionar a los chicos más grandes, cuando de pronto las luces del centro comercial comenzaron a fallar.
Las chicas no le dieron importancia y continuaron.
Ana: ¿Cómo se ven mis tetas?
Kimmy: fabulosas como siempre, ¿¡mi maquillaje está bien!?
Ana: ¡te vez di-vi-na!
Kimmy: muy bien, es hora de impactar…. Hey… ¿¡a donde se fueron!?
Ana: creo que
entraron a esa tienda toda rara de por allá.
Kimmy: la del ojo que parpadea…esta raro ese ojo, será uno de esos… telegramas o lo que sea.
Ana: ¿¡quién sabe!?, pero es allí a donde entraron esos chicos, así que es allí donde entraremos nosotras.
Kimmy: de acuerdo.
Las chicas entraron sin cuidado a un lugar que para otros era claramente peligros.
Ana: este lugar se ve más grande por dentro que por fuera.
Kimmy: lo sé, ¿¡quién será su decorador!?
Ana: mira creo que por allí van los chicos de tercero.
Kimmy: ¿¡por dónde!?
Ana: por allí
junto al darketo de la cuchilla de jardinería.
Kimmy: ¡pues vamos!
Ellas recorrieron los pasillos uno tras otro, que según me lo describieron estaban llenos de cosas innombrables, pero ellas no le dieron importancia por alguna razón.
Kimmy: mira… creo que están por allá.
Ana: espera, mira estas ofertas 25% de descuento en artículos seleccionados.
Kimmy: hay como sea, todo aquí está muy feo, no es el tipo de cosas que acostumbramos comprar.
Ana: si, pero…. ¡Ofertas!
Según me
describió Ana, era la primera vez que sentía curiosidad por un libro en mucho
tiempo, ella dijo que era como si el libro la llamara, como si la hubiera
elegido como su nueva dueña.
Ana: pues es que este libro esta como bonito.
Kimmy: ¿¡esa cosa vieja…!? Hay amiga, comienzo a dudar de tus gustos, como sea, tómalo, que los chicos se van con ese tipo bajito.
Afortunadamente las chicas siguieron a los otros chicos, dudaba que pudieran encontrar la salida por ellas mismas.
Así las chicas llegaron a la caja, justo para ver como los otros chicos se retiraban.
Ana: ¡rápido por allí!
Cuando el tipo bajito que ellas mencionaron antes las detuvo.
Duende: hey… ¿¡planean pagar por eso!?
Kimmy: deja el bobo libro, hay que alcanzar a los chicos.
Ana: ¡no…! No quiero, me gusta.
Kimmy: ¡es un bobo libro!
Ana: ¡pero lo quiero!
Kimmy: hay bien, paga rápido.
Ana: ¿Cuánto por el libro…?, ¡chiquito!
Duende: vengan a la caja, ¡gigantonas!
El sujeto las
dejo con el cajero.
Cajero: ¡hay no… más humanos, no vuelvo a olvidar pagar el repelente de plagas!
Ana: rápido ¿¡cuánto por el libro!?
Cajero: ¡mira humanita!, ese libro es un tanto avanzado para ti, ¿¡no preferirías la última copia de magia para idiotas!?
Ana: hey…. ¡Eso me ofendió mucho!
Kimmy: y a mi también…. ¡Patéale el trasero al viejo amiga!
Cagero: wow, wow, wow, wow… ¡tranquilas las dos, les regalo el libro, pero ya lárguense de mi tienda!
Kimmi: amiga…
Ana: lo se…
Kimmy y ana: ¡aaaahhhhh! Es gratis.
Las chicas
salieron del centro comercial, pero al salir ya era de noche.
Kimmy: esta obscuro, ¿¡cambiaría el horario!?
Ana: no sé, ¡pero hay que ir a casa o nuestros padres nos mataran!
Esa noche por supuesto, Ana llego tarde a casa y de inmediato la castigue y le aclare que estaba confirmado que no asistiría a la fiesta de la próxima semana.
Y obvio… ella hiso un berrinche.
Ana: ¡te odio papa!
Y se encerró en su cuarto.
Sam: ¡¡aahhh… que cruz…!!
Al día siguiente.
Al día siguiente mi día estuvo relativamente normal sin nada fuera de lo común, pero el de mi hija sería un día muy peculiar y de nuevo, esto sería algo que mi hija me contaría tiempo después.
Ana: ¡es tan injusto…! No me dejan ir a la fiesta, solo por que falle unas pocas materias, todas las porristas estarán allí, menos yo.
Kimmy: lo se amiga, las demás chicas te van a acabar y quiero que sepas que si me burlo de ti un poco cuando eso pase, va a ser como tu amiga.
Ana: lo se…. Tranquila.
Kimmy: pero debe haber un modo de que tu papi te deje ir.
Ana: si hubiera un modo ya lo habría usado.
Kimmy estaba molesta y en su desesperación comenzó a ojear el libro que Ana había comprado el día anterior.
Kimmy: ¡hey… mira esto!
Ana: ¿¡que amiga!?, ¡no tengo ganas de mirar nada!
Kimmy: no en serio mira esto… hechizo de subordinación.
Ana: ¿¡subor… que!?
Kimmy: en serio, subordinación, es cuando alguien está por debajo de ti.
Ana: hay no me interesan esa clase de cosas.
Kimmy: no Ana, lo digo en serio, ¿crees que esto funcione?
Ana: no lo sé, parece un fraude.
Kimmy: ¿¡y si funciona!?, podrías ordenarle a tu papa que te deje ir a la fiesta, podríamos ordenarle lo que nosotras quisiéramos.
Ana: ¡en serio!, déjame ver ese libro, advertencias… bla, bla, bla, muerte, desmembramiento, impotencia, bla, bla, bla, muerte en vida, apocalipsis, bla, bla bla…. Aquí está, este hechizo otorga dominio sobre la víctima., y solo necesitamos unas cuantas cosas para hacerlo.
Kimmy: momento, dice que necesitas la sangre de tu papa.
Ana: hay… no hay problema, yo la consigo.
Kimmy: ¿¡en serio!?
No les diré como
la consiguió, porque es… algo vergonzoso, muy vergonzoso y me avergüenzo de haber
caído en esa trampa, pero consiguió la sangre y la noche del día siguiente ya
estaban lista para su dichoso ritual.
Esa noche, kimmy se quedó también en mi apartamento con Ana, según tendrían una pequeña pijamada, lo que yo no sabia era que ya estab listas para su ritual.
Ana: muy bien, ya copié los símbolos del libro tal cual.
Kimmy: ahora colocamos el libro en el centro del circulo y encendemos las velas ceremoniales, ahora donde está el muñeco.
Ana: aquí está
el muñeco.
Kimmy: ¿¡que es eso!?
Ana: es mi muñeca Kimberly la hermana adolecente de Darbie.
Kimmy: ¿¡no debería parecerse a tu papa!?
Ana: esto es lo que tengo.
Kimmy: ok, pues hagámoslo,
colocamos a la muñeca en el círculo.
Ana: con cadenas dibujadas alrededor de sus tobillos y muñecas.
Kimmy: con una
cinta alrededor de su cuello teñida con tu sangre para encadenarla a ti.
Ana: la marcamos
con la sangre de la víctima para ligarla a él.
Ana y kimmy: y
recitamos el conjuro para liberar nuestro poder.
La cerra, terra cerra, La cerra, terra cerra,
Tan pronto como iniciaron
el conjuro una gran tormenta apareció en el cielo, con rayos, lluvia y viento
intenso.
La cerra, terra
cerra, La cerra, terra cerra,
La cerra, terra cerra, La cerra, terra cerra,
Mientras recitaban las palabras la tormenta amainaba y aullido de sufrimiento comenzaban sonar en la habitación.
La cerra, terra
cerra, La cerra, terra cerra,
La cerra, terra cerra, La cerra, terra cerra,
Siguieron repitiendo el conjuro hasta completar 13 veces.
Y entonces un fuerte rayo callo, y la luz en la casa se fue.
Ana y kimmy: ¡aaaahhhhh…..!
Ambas chicas
gritaron antes de quedar a obscuras.
Kimmy: muy bien… ¡esto fue tu culpa…!
Mientras tanto
en mi habitación yo dormía plácidamente sin saber que mientras descansaba mi
cuerpo pasaba por una transformación, una de la que no me percataría hasta el día
siguiente y esto sería solo el principio.



























Me encantó el comienzo de la historia y las imágenes estaban geniales !! , esperaré feliz los siguientes capítulos :)
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