Capítulo 5: un mal primer día.
Seguí corriendo por la calle sin percatarme que desde la esquina alguien me observaba.
Agente 69: señor… vi a una mujer salir de la casa por la ventana… ¿debo seguirla o mantengo vigilancia sobre la casa?
X: …..
Agente 69: de acuerdo, procedo a seguirla. Agente 69 fuera.
En ese momento debí decidir qué haría, no podía regresar a casa, no con este aspecto y no usando la ropa de mi mama, pero por la forma tan apresurada en que Salí por la ventana no tenía mi dinero o eso creía.
Revisé la ropa que llevaba puesta y encontré un pequeño bolsillo en el pantalón con un poco de cambio, pero nada más, apenas suficiente para pagar un taxi, pero no mucho más, debía hacer que me durara.
Ahora la pregunta era, ¿A dónde voy?, no tenía ni idea, podía ir con Jessica…, pero me moriría si ella me veía de este modo, pensé en ir con Summer, ella era una chica o algo así, ella tal vez me entendería, pero ella vivía un poco más lejos y su papa me odiaba, definitivamente no podría ayudarme tan fácilmente y eso si me creía, pensé entonces en Danny, era un amigo tan cercano como Summer, el probablemente entendería, si es que lograba que me creyera, lo cual francamente dudaba, pero era la mejor opción.
Parecía estar decidido, iría a casa de Danny, pero debía darme prisa o
tendría que esperarlo afuera de su casa hasta que volviera de la escuela.
Me dirigí a su casa tan rápido como pude o como este cuerpo me lo permitió, pero cuando llegue vi a los padres de Danny saliendo de la casa y a Danny junto con ellos.
Me escondí detrás de su auto y dije.
Alan: ¡rayos…!
Ahora estaba condenado a espera todo el día a que Danny regresara de
clases y con este aspecto eso no fue agradable, más que nada por mi nuevo
equipo y como dije antes aun no me acostumbraba a él.
Ese día básicamente tuve que orinar en su patio en varias ocasiones.
Alan: por dios, ¡esto es un asco!
Ciertamente habría sido más fácil el orinar cuando aún tenía mi pene, pero estaba obligado a hacerlo sentado cada vez ahora.
Además, debía hacerlo continuamente con tal de evitar un accidente.
El resto del día, me la pase sentado frente a la puerta de Danny esperando por que el regresara.
Así finalmente en la tarde al fin lo vi regresar de la escuela.
El por supuesto que se sorprendió cuando vio a una mujer desconocida sentada frente a su casa.
Alan: ¡Danny…!
Danny: ¿¡la conozco señora…!?
Me di la vuelta buscando a quien le hablaba, pero me di cuenta de que se refería a mí.
Alan: muy bien… esto te va a ser difícil de creer… pero soy yo.
Danny: le juro que no tengo idea de quién es usted señora.
Alan: por favor no me digas señora, soy yo… Alan.
Danny: ¿Es su tía… su abuela…?
Eso sí me dolió, habría comprendido lo de tía, sabía bien que no me veía muy joven, pero no me agrado nada lo de abuela.
Alan: no… soy yo, Alan… en este cuerpo.
Danny: ¿¡es esto una broma!?, ¿por eso Alan no fue a la escuela hoy?
Alan: pues si, por esto no fui a la escuela hoy y no, no es una broma.
Danny me veía como si fuera una lunática, y comenzó a avanzar hacia la puerta lentamente, como si pensara que yo era peligrosa de algún modo.
Alan: ¡Danny por favor, te estoy diciendo que soy yo!
Danny: señora, tengo mi celular y estoy por marcar a emergencias.
Alan: no soy una señora, soy yo, tu mejor amigo.
Danny: ¿¡y cree que le voy a creer algo tan ridículo!?, ¿¡cree que soy loco o estúpido.!?
Alan: te juro que te digo la verdad, mira pregúntame lo que quieras, como esa chaqueta, la compraste solo porque a Summer le gusto y ella te gusta a ti en secreto.
Danny: ¿¡cómo se enteró de eso!?
Alan: ¡porque soy Alan!
Danny: eso es ridículo.
Alan: ¡te digo que es verdad…!
Danny entonces entro rápidamente a su casa y cerro con llave.
Danny: vallase de aquí o llamo a la policía señora.
Yo básicamente estaba llorando en ese momento, mi mejor amigo no me creía quien era yo y yo francamente no podía culparlo, yo apenas y lo creía y me había pasado a mí.
Pensé en ir a la casa de Summer e intentar con ella, pero lo más probable es que también me creyera loco, así que me retiré de allí antes de que Danny llamara a la policía.
Ahora no tenía un lugar a donde ir y ciertamente no quería pasar la noche en la calle, no con esta apariencia.
Pensé, a donde debo ir, no me alcanzaba para un hotel, así se me ocurrió, yo conocía un lugar donde recibirían a alguien que se viera como yo, pero me daba vergüenza ir allí.
Alan: ¡maldición!
Me dirigí a la parada de autobús más cercana y allí esperé a que llegara, sentía como si todo el mundo me mirara, era bastante malo estar en este cuerpo, pero era peor aún estar así en público.
Por suerte el autobús no tardó mucho en llegar, pero allí experimente otro problema con este cuerpo, al sentir la vibración del motor mi… mi clítoris se… me existe, por primera vez en este cuerpo me sentí excitado y eso me horrorizo, no tenía idea de que las vibraciones del motor de un vehículo podían hacerle eso a una mujer.
Alan: ¡hay, trágame tierra…!
Me quería morir de la absoluta vergüenza, pero por lo menos ahora que no tenía pene, no se me notaria la erección, al menos no en los pantalones.
No ayudo el hecho de que otro cambio respecto de mi antiguo cuerpo era
que mis tetas no dejaban de vibrar con el movimiento del autobús desplazándose,
¿¡realmente esto sería así cada vez que subiera a un vehículo en movimiento!?,
para mi infortunio ese parecía ser el caso.
Así finalmente y ya muriéndome de la vergüenza llegue a mi destino, un lugar que había conocido por la afición de Jessica por la caridad, el centro de la mujer.
Yo conocía este lugar, incluso había ayudado en alguna que otra ocasión aquí para complacer a Jessica, este lugar le daba refugio a mujeres sin techo, mujeres que por una u otra razón habían huido de casa y desafortunadamente ahora yo era una de ellas, o al menos me veía como una.
Entre tímidamente y allí vi a Jessica aun con su uniforme de la escuela, desafortunadamente ella había venido a ayuda aquí como lo hacia seguido.
Jessica: hola señora, ¿¡puedo ayudarla!?
Mi propia novia me decía señora, yo no quiera hablar, quería salir de allí y no volver nunca más, esto empero cuando… me percate que ella era ahora más alta que yo, por poco… pero así era, pero tampoco tenía ningún otro lugar a donde ir.
Alan: si… soy ala…. Na…. Alana,
Jessica: pues es un placer conocerte Alana, ¿¡necesitas ayuda!?
Alan: pues…
Jessica: descuida, no seas tímida, estoy aquí para ayudarte.
Pensé en decirle la verdad, pero me daba mucha pena y pensé que, aunque se la dijera, no me creería.
Alan: tuve que… huir de casa.
Jessica: bien… sé que esto puede ser difícil, pero… ¿necesitas que llame a la policía?
Alan: no… eso definitivamente no.
Jessica: tranquila… nadie llamara a la policía, no a menos que tú quieras.
Alan: no… solo necesito un lugar donde pasar la noche.
Jessica: pues tienes suerte, para eso estamos aquí, ven conmigo.
Me llevo a la parte trasera del centro, allí había habitaciones y una guardería para mujeres con niños.
Jessica: tienes suerte, hoy no hay mucha gente, hay veces en las que tenemos que rechazar mujeres por falta de cupo, ¡pero descuida hoy puedes quedarte!
Alan: ¡gra… gracias…!
Me sentía como un miserable, era verdad que abecés rechazaban mujeres por no tener espacio, que pasaba si el lugar se llenaba en la noche, si llegaban más mujeres yo sería una basura por quitarle el lugar a una mujer que en verdad lo necesitara, decidí que si ese era el caso me ofrecería voluntario para dejar el lugar.
Jessica: te ves alterada… ¿¡quiere hablar!?
Alan: no…. Estoy bien, gracias… eres muy linda.
Jessica: pues gracias, es lindo oírlo.
Alan: debes tener un novio que te amé muchísimo.
Jessica: pues… si, así es
Alan: tú y el deben amarse demasiado.
Jessica: en realidad, no quiero hablar sobre eso, no aquí, muchas de las mujeres aquí tienen mala relación con sus parejas y si alguna de ellas escucha se puede llegar a sentir mal.
Alan: ah… claro, tienes razón, soy un estúpido… Estúpida… quiero decir.
Jessica: por favor, no sea dura consigo misma, no sé por lo que ha pasado, pero es una mujer inteligente y muy valiente por buscar ayuda.
Alan: no…. No lo creo.
Jessica: claro que lo es y escuche, si necesita charlar o solamente una amiga, estoy aquí para usted.
Alan: gracias…
Jessica: ahora, pude usar esta litera y al fondo hay duchas y un baño, si necesita ropa puede tomarla del almacén de donaciones, más tarde servimos una cena caliente para nuestros huéspedes, no servimos comidas, pero también servimos desayunos y si mañana quiere hablar viene una trabajadora social.
Alan: gracias… linda.
Era tan maravillosa y ahora temía que ella pensaría que la deje, después de todo había desaparecido sin dejar ninguna explicación y mis padres seguramente se volverían locos cuando yo no regresara, estaba decidido, mañana regresaría con Danny y encontraría la forma de convencerlo de quien era yo.
Ahora… necesitaba una ducha, había corrido en la mañana, caminado todo
el día y me había… orinado encima, francamente aún tenía un ligero aroma a
orina y… por alguna extraña razón el sudor de mis pechos olía a leche rancia.
Camine hacia el baño en busca de las duchas, pero… francamente en ese entonces, me asqueaba mi propio cuerpo, porque si me convertí en una mujer al menos no pude ser una joven, una atractiva, en vez de eso tenía el cuerpo de una anciana obesa, maldije con todas mis fuerzas la lo que fuera que me hubiera hecho esto, ¿qué tal si tenía que pasar así el resto de mi vida?, no creí poder soportarlo.
Me desvestí y contemplé mi gran y voluminoso cuerpo, mis tetas masivas y enorme trasero.
Entre con cuidado a la ducha no quería caerme, recordaba esta ducha, en
una ocasión yo la limpié cuando vine a apoyar a Jessica y ahora me estaba
bañando en ella.
Abrí la ducha y me recargue en el muro atrapado en mis pensamientos, en
mi propio auto desprecio por mi situación actual y pensando en lo que haría después,
es fue unos de los momentos más duros de mi vida.
Mientras lo hacía sentí como ahora el agua cubría mi cuerpo, como se deslizaba
por mis nuevas curvas y bañaba mi piel ahora más sensible y delicada y me éxito…
solo un poco.
Así comencé a frotar mi cuerpo con el jabón, y francamente no se sentía tan mal, era agradable tocar mis pechos, no sabía que siendo tan grande también podían ser tan sensibles, si sería una mujer por quien sabe cuánto tiempo al menos tenía una que otra ventaja.
Luego seguí tallándome hasta que llegué a mi…. Legue a mi…. A mi vagina
y sentí un choque eléctrico en cuanto al toque, se sentía muy bien, era más que
agradable, era súper intenso, mucho más que con mu pene, no sabía que podía sentirse
tan… interesante, pero al mismo tiempo me odiaba un poco por comenzar a disfrutar
de esto, comencé a pensar que se sentiría masturbarme o poner un… no… eso
definitivamente no pasaría, no dejaría que nunca nadie me metiera nada por allí,
aun si eso significaba ser casto por el resto de mi vida.
Salí de la ducha y me sequé, ni siquiera fui a cenar esa noche, solo quería descansar y olvidarme del día tan horrible que había tenido.
Solo esperaba que no llegaran más mujeres ese día, hablaba en serio cuando dije que dejaría el lugar si necesitaban el espacio para una mujer de verdad.
Mientras tanto intentaría dormir, no que fuera fácil, ahora tendría que
lidiar toda la noche con mis tetas estorbosas que no me dejaba acomodarme bien
en la cama.
















No hay comentarios.:
Publicar un comentario